El nuevo Ayuntamiento panista presidido por Xavier Nava Palacios ya dejó entrever que podría implementar un aumento a las tarifas del agua, pero también existe el riesgo de que se recurra a endeudar más al municipio con la solicitud de préstamos.
Lo primero lo dijo el mismo Nava al comentar que los precios del indispensable líquido están por debajo de sus costos, y que sería necesario plantear algunos “ajustes”, luego de un estudio que se realizaría en el Interapas.
Y lo de pedir dinero prestado no lo dijo él, sino que fue ya adelantado por el notario público Eduardo Martínez Benavente, quien fue uno de los más notorios integrantes de lo que fue el comité de recepción designado por el entonces presidente municipal electo.
En declaraciones que se publican hoy, el Güacho Benavente señala que el nuevo alcalde “tendrá que recurrir a algún apoyo extraordinario por parte de Gobierno del Estado”.
Pero también agrega que otra posibilidad sería “un adelanto de participaciones federales o líneas de crédito para salir del atolladero”.
La estrategia parece clara: aumento de costos a servicios y más deuda pública.
Si esto es así, esta administración del PAN no se distinguiría mucho de la del priista Mario García Valdez, quien también recurrió a endeudar al Ayuntamiento, pasando incluso por encima de lo que dicta la Ley de Deuda Pública.
Quizá la campaña mediática para denostar a las anteriores autoridades municipales tiene ese propósito: tratar de legitimar medidas antipopulares que podrían tomarse en las próximas semanas o meses.
Así, los ataques y denuncias que todos los días vemos en los medios, tendrían como fin el pretender justificar el aumento de precios en servicios, y mayores cargas impositivas.
Es justo y necesario que, si se encuentran irregularidades o malos manejos de los anteriores funcionarios, sean presentadas las denuncias civiles o penales a las que haya lugar.
Pero lo que no se debe hacer es salir todos los días con diferentes pretextos y culpando a otras de responsabilidades que ya le corresponden a quienes hoy gobiernan el municipio.
Y resulta muy criticable también que, si en verdad se requieren con urgencia recursos económicos extras en el Ayuntamiento, se esté pensando ya en incrementos de precios y en pedir prestado, sin antes siquiera haber planteado un mínimo programa de austeridad.
Corren tiempos en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador está poniendo el ejemplo al reducirse él mismo el sueldo, de tal manera que ganará solo un 40 por ciento de lo que hoy percibe el presidente Enrique Peña Nieto.
¿Por qué las nuevas autoridades municipales no han mencionado ni una palabra sobre el particular?
Antes que pensar en cargarle más la mano al contribuyente, el nuevo cabildo capitalino debía comprometerse en un plan de austeridad que contemple la reducción de sueldos del presidente, regidores y principales funcionarios.
Pero además de eso se podrían disminuir importantes gastos prescindiendo de personal innecesario, siempre y cuando se les despida de acuerdo a la ley y no se contraten de reemplazos a más recomendados, como hace cada nuevo gobierno.
La rebaja en sueldos, en personal, y en gastos superfluos, como es la publicidad y la realización de eventos no indispensables, podría significar ahorros importantes, y además mandaría un mensaje positivo a la población.
Xavier Nava debería empezar por ahí, si es que quiere diferenciarse de sus antecesores, y demostrar que tiene un proyecto social para los potosinos de la capital.
Que deje de flagelarse y plantee alternativas reales para salir del supuesto “atolladero” en el que dice Martínez Benavente que está metido.
Austeridad, trabajo, solución de problemas, y menos quejas.




