“Ajustes”, es el eufemismo usado por los gobiernos cuando se refieren al incremento de precios e impuestos.
Es una manera muy común de disfrazar las medidas antipopulares que consisten en hacer más gravosa la carga financiera a los gobernados.
Como esos funcionarios no quieren absorber en su imagen el costo de tales medidas, hablan entonces de “ajustes”.
En “El estilo del periodista”, Álex Grijelmo cita algunos de las frases hechas y lugares más comunes usados en la política y el periodismo para disfrazar la realidad.
Así, en la historia se ha llegado a decir “limpieza étnica”, para no hablar de genocidio; es decir, de asesinato masivo de personas.
Para no tener que referirse a bombardeos, se habla de “incursiones aéreas”.
O se escribe “interrupción del embarazo”, en lugar de “aborto”.
De tal forma, una noticia que podría titularse “Xavier Nava anuncia probable aumento a tarifas del agua”, la podremos encontrar publicada, por ejemplo, de la siguiente manera: “Se realizará diagnóstico en Interapas para plantear ajustes a tarifas del agua: Nava” (Pulso https://bit.ly/2Cvpi4H)
El meollo de la nota informativa está en la palabra “ajustes”, pues se está hablando de un claro aumento a los precios del agua potable.
Claro que, de acuerdo al término, “ajuste” también podría ser a la baja.
Pero, ¿cuándo hemos visto que los precios bajen?
Si ese fuera el caso, es lógico suponer que en vez de hablar de “ajustes”, se hubiera escrito algo así como “Xavier Nava anuncia probable descuento a tarifas del agua”.
Como se trata de un evidente incremento que se prepara, vale más recurrir al rodeo y al disimulo con las palabras.
Mejor aún si tal cosa se puede hacer planteando de antemano una aparente justificación como premisa, al decir que tan impopular medida se hará luego de “un diagnóstico al Interapas”.
Las dificultades financieras de ese organismo intermunicipal, operador del agua potable, las atribuye el alcalde Nava Palacios a que “la tarifa no corresponde a los costos que se manejan”.
De esa forma, se deduce, la solución sería el aumento de los precios. Fácil, ¿no?
Antes de hablar de cobrarles a las grandes empresas, deportivos, y fraccionamientos; antes de hacer que paguen los morosos; antes de desterrar la corrupción e ineptitud de Interapas, resulta más sencillo, por supuestos, aumentar los precios.
Si suben las tarifas, ya no se tendrá que batallar con personajes influyentes y poderosos que escatiman el pago del agua que consumen sus empresas y fraccionamientos, tampoco tendrán que hacer más efectivo el cobro a los morosos, ni luchar contra la corrupción.
Pero que sea lo más fácil no quiere decir que sea lo más idóneo o lo mejor.
Y resultará más bien bastante impopular al gobierno municipal que comienza, pues los más necesitados podrían encontrarse no solo con que les quitan el suministro gratuito de agua de garrafón, sino que les aumentan la que les llega, escasa y contaminada, por medio de la tubería.
Si no se atacan primero la corrupción, el influyentismo, y la morosidad, y se insiste antes en implementar un aumento a los precios, estará claro que estamos ante un nuevo gobierno municipal no solo con gusto por los conocidos eufemismos, sino también ineficiente y que representará más de lo mismo.




