Ya lo aclaró el Fiscal General Federico Garza: no se trata de “narcofosas”, sino de cadáveres regados al aire libre. Cinco, para ser precisos. Solo en este último evento en Ciudad del Maíz.


A estas alturas no sabemos qué es peor: la sepultura clandestina de cuerpos o que tales restos se dejen tirados a la intemperie. Esto cuando dichos restos no son desmembrados y depositados a las puertas de la Policía Ministerial, en las propias narices de la citada Fiscalía.


El crimen en San Luis Potosí tiene permiso. Las ejecuciones se suceden con regularidad mientras que las detenciones no solo escasean, sino que los capturados pronto retoman la libertad, muchas veces por aprehensiones indebidas y errores procesales.


Por eso resulta comprensible la reacción visceral en las redes sociales. Mientras que el gobernador decía en su Tercer Informe de Gobierno “San Luis va bien…y juntos ¡vamos por más!”, la ciudadanía le respondía con un meme de contra informe, echándole en cara los dos mil 143 homicidios dolosos ocurridos durante su gestión. Hasta el momento.
Y dentro de tal estadística, los feminicidios, que tampoco paran de cometerse. Con alerta de género en varios municipios, estos se siguen suscitando, al menos uno por semana en alguna parte del territorio potosino. Bastaría solo este fracaso en seguridad pública para determinar la ineficacia de un gobierno, pero hay más.


Parece que esta administración de Juan Manuel Carreras sobrevive cada vez más con una especie de respiración artificial. Tanto que, si ya existiera legislación respecto a revocación de mandato, el señor se encontraría ahora desempleado. Tres años han sido más que suficientes para demostrar su ineptitud.


Es patético cuando se ve a los gobernantes querer sostenerse solo mediante la publicidad, y cuando los escasos logros no son propios, sino de otros sectores o instancias, aunque traten de apropiárselos. Pero dejemos lo triste y lo ridículo de esa situación, lo más inaceptable es que en ese circo mediático que nadie cree se gasten cientos de millones de pesos.


O sea, los potosinos no solo tienen un pésimo empleado, sino que encima hay que pagarle sus derroches para que nos mienta. Engañar a los ciudadanos, verles la cara usando el propio dinero de éstos, es algo que debería estar penado. Toda para fingir lo que no es: dizque San Luis va bien, y vamos por más.

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