Antes de que convoque al pueblo potosino, y antes de que siga presionando a los diputados que no son de su partido, Sergio Serrano Soriano, presidente de MORENA, debe pedir que sus legisladores se bajen el sueldo al 50 por ciento, como prometieron, y que no tomen la excusa de que la propuesta no la aceptan los demás representantes de los otros partidos.

Para proceder de esa manera, no necesitan a los demás, lo que requieren es ser congruentes con lo que prometieron.

Basta con que el 50 por ciento de tales percepciones lo donen a quien mejor les parezca, pues carencias en San Luis Potosí hay muchas, necesitados también. Incluso un regreso a las arcas estatales de tal dinero para que sea utilizado de la mejor manera podría ser adecuado. Lo que falta es voluntad.

Es muy sencillo proponer algo sin tener la certeza de que será aprobado, para dar la imagen de que en verdad se pretende cumplir, cuando en realidad solo se está tratando de una farsa o de una estrategia para retrasar lo más que puedan ese descuento que seguro les debe doler en el codo.

Esa medida les daría legitimidad, imagen, calidad moral, para enseguida de ello proponer ya con más seriedad y posibilidades un plan de austeridad no solo para el Poder Legislativo, sino para toda la administración pública, ya que es una de sus responsabilidades que por ley les corresponden.

Los demás diputados no están obligados a cumplir con cosas que no prometieron, pero los de MORENA sí, no solo porque así lo anunciaron (igual que los del PRD) sino porque ellos pertenecen a ese movimiento nacional del presidente electo que tiene por mística una gobierno austero y honesto, y una regeneración moral de la vida pública.

Y estos diputados locales, por lo pronto, no están demostrando ni ser honestos, ni austeros, la verdad tampoco progresistas ni inteligentes.

En este asunto del sueldo, ¿en qué se diferencian por el momento los obradoristas con la priista Rosa María Huerta, del PRI?

No en mucho, ella y otros también propusieron un descuento del sueldo, y lo hicieron de manera institucional, por medio de iniciativas, pero estas solo se quedaban congeladas. El cambio que necesita el Congreso, y que ahora es más viable por la Coalición Juntos Haremos Historia, requiere ir más allá de la simulación y la farsa.

De alguna manera hay un botón de muestra con el ejemplo que en su momento puso Eduardo Martínez Benavente, quien como legislador por el PRD donó los exagerados e injustos aguinaldos que le correspondían, los cuales ascienden a tres meses de sueldo por año.

Entonces era más raro una acción de ese tipo, pero hoy AMLO está dando prioridad nacional a este tema de las percepciones de los servidores públicos.

Esta primera quincena correspondiente al 30 de septiembre, los actuales legisladores debieron cobrar igual que sus desprestigiados antecesores. Y lo más lógico, viendo la poca disponibilidad que tienen los 27 legisladores, es que eso mismo sigan percibiendo los tres meses restantes de este 2018.

Pero ellos deberán aprobar el Presupuesto de Egresos del Estado para 2019, y es ahí donde se verá más si hay no solo verdadera voluntad, sino capacidad para llevar el plan de austeridad no solo para ellos, sino para todos los gastos y nómina general.

Esas son palabras mayores, con las que se harían grandes ahorros, del gobernar Juan Manuel Carreras para abajo.

Si estos legisladores de MORENA en verdad quieren representar el cambio, debían poner el ejemplo, antes que la inercia del poder los lleve a ser lo mismo que todos sus antecesores en un Congreso muy desprestigiado, por oneroso e incompetente.

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