Por: Memo Herrera
El CEEPAC: sueldos ofensivos y partidizado
Arrancan las campañas federales
La “ecuación corrupta” en la planilla de Nava
¿Sabía usted que al actual Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC), se le considera el modelo pionero de la “ciudadanización” de los organismos electorales en el país (1992)?
Se aseguró que el gobierno nunca más sería juez y parte de las elecciones, fue una bandera de la lucha del doctor Salvador Nava que se supone fue atendida al crear el primer Consejo Estatal Electoral, presidido por el exalcalde Luis García Julián, contador de la familia Valladares, e integrado por consejeros “ciudadanos” que, en su totalidad, respondían a intereses de la clase empresarial. A los de abajo, como suele suceder, no se les tomó en cuenta.
Pero ya no habría, se aseguró, más escandalosos fraudes electorales como el de Fausto Zapata Loredo que, de ningún modo, iba a opacar, en México y sobre todo en el exterior, la imagen de reformista de Carlos Salinas de Gortari. Eran los tiempos del TLC.
Por eso Zapata aguantó con estoicismo su sacrificio, lo pusieron a fuego lento como a San Lorenzo; y luego salieron con su “Domingo 7” del organismo electoral “ciudadanizado”, compuesto por puros “curros”. El orgullo potosino se volvió a hinchar: San Luis Potosí hacía otra contribución trascendente a la vida nacional aunque todo fuera una simulación.
De este arreglo cupular, elitista, que dio vida a lo que hoy conocemos como CEEPAC, han pasado ya 26 años y ahora es una caricatura de lo que se dijo que iba a ser. La descomposición no es reciente, se fue incubando desde su origen clasista; este organismo local, es un fiel reflejo de la composición también “ciudadana” del INE.
Laura Elena Fonseca Leal llegó a la presidencia del CEEPAC sin experiencia electoral alguna, ni siquiera de funcionaria de casilla. De acuerdo a su curriculum, sus “áreas de conocimiento” son la “administración pública, ingeniería industrial, gerencia y planeación, finanzas”. En su imposición, el poder de la sangre fue determinante: es hija del exgobernador Guillermo Fonseca Álvarez, al que sus pupilos ya encumbrados le pagaron los favores recibidos en los años setenta. Ella proviene de la burocracia estatal, ocupó una dirección en Finanzas y siempre de bajo perfil, condición decorativa que de hecho mantiene en el CEEPAC, los que hacen y deshacen son dos consejeros “ciudadanos” en apariencia contrarios pero, como diría J. Carmen García Vázquez, están unidos por la nómina: Rodolfo Aguilar y Martín Faz. El primero representa al viejo régimen y está bajo la esfera del senador Teófilo Torres Corzo, el segundo es un destacado militante navista que cambió los ideales por el ofensivo sueldo que recibe.
Los otros consejeros son: Dennise Adriana Porras Guerrero (abogada, ex funcionaria del mismo CEEPAC); Zelandia Bórquez Estrada (abogada exfuncionaria judicial y también del CEEPAC); Marco Iván Vargas Cuéllar (docente de la UASLP); y Edmundo Fuentes Castro (egresado del Tec de Monterrey y exdirectivo bancario). Por lo que vemos, se está muy lejos de que este organismo tenga una verdadera esencia ciudadana, el clasismo es notorio y todos residen en la capital potosina, no hay representantes de otras zonas de la entidad, tampoco una voz indígena y de ninguna otra minoría.
En materia de transparencia y rendición de cuentas, el CEEPAC deja mucho que desear, puede confirmarlo en su página http://www.ceepacslp.org.mx/ceepac/. El último informe financiero es del 2016, la actualización no es lo suyo, además de ocultar los sueldos de los consejeros “ciudadanos” que superan los 90 mil pesos mensuales por no hacer casi nada y cada año exigen aumento del presupuesto, aún en años no electorales. No les alcanza.
La vocación de servicio, el rendimiento laboral y sobre todo la imparcialidad que deben honrar estos árbitros electorales, no es algo que los distinga, obedecen a los intereses de las élites políticas y económicas que los seleccionaron a través de un filtro nada confiable: el Congreso del Estado.
En plena Semana Santa se dio el banderazo a las campañas federales, la mayoría de los candidatos a diputados y senadores se abstuvieron de mostrarse irrespetuosos en estos días de guardar, algunos como Marco Gama Basarte, de la coalición “Por México al Frente”, en pleno Viernes Santo se dedicó a recoger basura por la comunidad de Peñasco. No se le ocurrió otra cosa mejor.
Para el domingo 1 de abril, se tienen previstos arranques de campaña de todos los partidos políticos, Ricardo Gallardo Cardona y Leonor Noyola en Soledad, los del PRI no han anunciado aún día y lugar; mientras la vocal ejecutiva del INE en la entidad, Ana Lilia Pérez Mendoza, dicta las prohibiciones de difusión de propaganda a los tres niveles de gobierno.
Para el inicio de las campañas locales falta un mes pero reapareció el empresario priista y perredista de ocasión, Fernando Pérez Espinosa “El Calolo”, luego de que hace tres años perdió la elección de la gubernatura; se hizo presente en el registro de Xavier Nava como candidato panista a la alcaldía capitalina, en cuya planilla hay, por cierto, una representante de la “ecuación corrupta”: la panista Dulce Karina Benavides Ávila, “aviadora” por partida doble: en la ASE y en el Congreso del Estado; y los cabecillas de la lucha anticorrupción no han dicho nada de esta tremenda incongruencia del discurso con los hechos.




