En la última semana se ejecuta diariamente a una persona y ni el alcalde Xavier Nava ni el gobernador Juan Manuel Carreras asumen su responsabilidad de combatir la delincuencia. Esta mañana continúan los episodios violentos con el hallazgo del cuerpo de un chofer de Uber en la avenida Salk.

Esta mañana, elementos de la policía Investigadora y de Fuerza Metropolitana acudieron a un lote baldío de la avenida Salk, en la colonia El Aguaje, donde yacía el cuerpo de un joven con signos de tortura. Al lugar llegaron familiares del occiso que no daban crédito a lo ocurrido.

Si antes se negaban a reconocer la gravedad del problema de la delincuencia, ahora las autoridades evaden más su responsabilidad desviando la atención ciudadana hacia la contingencia de por el Coronavirus, que cobra muchas menos vidas que las pugnas de grupos por el control de las actividades ilícitas en la capital y en el Estado.

Lamentablemente, se ha institucionalizado la delincuencia entre la sociedad potosina, que ha dejado de exigir a sus gobernantes acciones contundentes para erradicar los delitos. Esta indiferencia, esta incapacidad de los encargados de vigilar y combatir los delitos como el jefe de la policía municipal, Edgar Jiménez Arcadia; el director de seguridad pública del Estado, Jaime Ernesto Pineda y de la policía Investigadora de la Fiscalía General del Estado, son los causantes del establecimiento de la inseguridad y la violencia en San Luis Potosí.

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