“¡San Miguelito sí, fraccionamientos no! Esto es una farsa, lo sabes Xavier”, le espetó el dirigente de Cambio por San Luis, Michel Hernández, al alcalde Nava Palacios en el Centro de las Artes durante la toma de protesta de los integrantes de la “Alianza por la Ciudad”, un elitista grupo de personas en representación de cámaras empresariales, del gobierno municipal e instituciones educativas.
Con mantas en defensa de la Sierra de San Miguelito y de rechazo rotundo a la inmobiliaria Reserva del empresario Carlos López Medina, comuneros y activistas lograron echar abajo el “teatro” que montó Xavier Nava para legitimar el cambio de uso de suelo de más de 2 mil hectáreas de la Sierra de San Miguelito por parte del Cabildo dominado por el PAN con la argucia del reordenamiento urbano del municipio.
Excluidos de la “Alianza por la Ciudad”, los comuneros y activistas se hicieron notar con gritos ante los intentos de represión del panista Jaime Galván Valencia, titular de Concertación Social, que se comportó como guarura del alcalde Nava al tratar de impedir que se le acercaran Michel Hernández y Carlos Covarrubias Rendón.
Al evento se presentaron personas sin oficio ni beneficio como Juan Antonio Chessani, presunto líder de comerciantes que forma parte de la nómina de mercenarios a sueldo del alcalde Nava y del secretario general de gobierno, Alejandro Leal Tovías, para lo que se les pudiera ofrecer a sus patrones.
A Chessani se le veía impaciente, con ganas de intervenir a favor de Nava pero ante la superioridad numérica y justicia de los reclamos de los inconformes, hizo mutis y se mantuvo pasivo por esta ocasión.
Otros que intentaron apaciguar a los manifestantes sin lograrlo y les fue peor, fueron el regidor Waldo Luna, ex carga maletas de Octavio Pedroza, el chofer de Nava, un tal Escamilla, conocido cleptómano, y hasta el director del CEART, Eudoro Fonseca, se levantó del asiento pero mejor se regresó a su silla.
El pretencioso evento que se promovió como la mejor fórmula para impulsar el desarrollo urbano se vio eclipsado por la protesta, la derrota se reflejó en el rostro de Nava, acostumbrado a imponerse siempre, en esta ocasión tragó saliva en seco, y para tratar de recuperar el control del evento aceptó firmar un documento que le entregaron los asesores de los comuneros, en el que asumió el compromiso de no autorizar el cambio de uso de suelo, cuyo cumplimiento está por verde.
El semblante de los invitados especiales ya no se repuso, la Alianza por la Ciudad a la que se prestaron como meros invitados de piedra, comenzó con el pie izquierdo y quedó en evidencia que el alcalde Nava lo único que busca es favorecer al fraccionador Carlos López Medina.




