El diputado federal Ricardo Gallardo Cardona fue el primero en tomar asiento en el presídium instalado en la Plaza de Fundadores, luego llegaría el alcalde Xavier Nava pero se mantuvo abajo, hacía llamadas desde su celular, su rostro reflejaba desazón, ambos fueron de los escasos invitados especiales del presidente Andrés Manuel López Obrador para la entrega simbólica de los programas sociales.
Los miles de asistentes no parecían darse cuenta del verdadero significado del evento, incluso la cobertura de los medios se torció para tratar de ocultar lo evidente, AMLO reconoció la fuerza política de Ricardo Gallardo, le dio el trato de interlocutor válido y formalizó, sin decirlo expresamente, que el gallardismo es su aliado.
Si Nava tuvo que tragar sapos eso no le importó al presidente, no fue una descortesía, fue un ejercicio de “Realpolitik”; si el alcalde estaba o no enterado de que la cereza del pastel del evento sería Ricardo Gallardo recibiendo la legitimación presidencial, eso solo lo saben ellos y unos cuantos más.
Abajo, entre los asistentes con porras y diatribas tanto para Nava y Gallardo se libraba una batalla, una parte del gabinete municipal organizó a sus acarreados, había que mostrar músculo pero fue inútil, los gallardistas fueron superiores en número y en consignas, el discurso de la legalidad que enarbola Nava desde que despacha en la UAM se confrontó con una leyenda contundente que se leía en algunas cartulinas que alcanzó hasta al padre del alcalde:
“Fuera Nava por ratero e incapaz. Juicio a Luis Nava Calvillo”, sí, se referían al ex titular de la SEDUVOP que fue multado e inhabilitado por corrupto por la contraloría torancista, el constructor enriquecido por la obra pública desde los años noventa sin ningún castigo.
AMLO palpó la tensión política imperante: “Me van a dejar hablar”, les dijo a los miles de asistentes y como es su estilo fue franco y directo, expresó su respeto, ponderó la libertad y el derecho a pensar distinto, pero no son tiempos electorales, son tiempos de trabajo y unidad.
Como el político de izquierda más habilidoso de las últimas décadas, solo comparado con Lázaro Cárdenas en muchos aspectos, AMLO llegó a San Luis Potosí con pleno conocimiento de la situación política local, del antagonismo entre el navismo y el gallardismo y puso a las dos cabezas principales de esos movimientos en el mismo escenario no para que hicieran las paces, sino para que se remarcaran las diferencias en un marco de civilidad y hacer explícita su inclinación hacia el gallardismo.
Conoce mejor a Ricardo Gallardo, ex alcalde soledense y diputado federal que renunció al PRD para encabezar al grupo “de los diputados sin partido” y cuyos votos han permitido sacar adelante varias iniciativas suyas como la Guardia Nacional y la Reforma Educativa; gracias a Gallardo, Morena tiene ahora una mayoría en la Cámara de Diputados que ha fortalecido la viabilidad del “Proyecto de Nación”.
A Nava lo identifica por ser el nieto del doctor Nava, por su adhesión al grupo “Contrapesos” que le es adverso y por su cercanía con las corrientes más corruptas del PRD que lo traicionaron, los “Chuchos” y los “Galileos”, para entregarse de manera incondicional a Enrique Peña Nieto y su fracasado “Pacto por México”.
La distancia es clara, AMLO no le dedicó ni una palabra de reconocimiento, y cual alcalde de rancho, Nava le entregó un folder con los “proyectos estratégicos”, fue el único acercamiento que tuvieron, ni le ofreció apoyo, una audiencia personal, nada. Atestiguó el hecho, con su sonrisa artificial, el gobernador Juan Manuel Carreras.
En un país en el que se debaten dos proyectos: el gubernamental cargado a la izquierda, con una acentuada preferencia hacia los que menos tienen, a los sacrificados por el neoliberalismo rapaz; y el de la derecha, que patalea para regresar a la corrupción y la impunidad del régimen del PRIAN, AMLO no se equivoca, le tendió la mano a Ricardo Gallardo.
La clase política y el periodismo hampón, hoy tan de moda, se resistieron a creer lo que estaban viendo; la molestia fue tal que algunos medios que le facturan a Nava millones de pesos para edulcorar su imagen, difundieron la “fake news” de que el folder de los “proyectos estratégicos” contenían denuncias contra la gallardía, les caló hondo que AMLO ponderara a Gallardo en detrimento de la figura de quien se ha pasado meses en una letanía quejumbrosa para justificar su incapacidad y falta de resultados.
Gallardo y Nava representan dos proyectos antagónicos para la gubernatura: con énfasis social, tolerante y progresista el primero; conservador, reaccionario, “fífi”, a favor de la corrupción y la impunidad el segundo, eso se dejó ver de manera clara y la postura de AMLO es invariable, con los conservadores nada porque son quienes han hundido al país en el atraso y la corrupción.
Las figuras locales de Morena y del gobierno federal no fueron distinguidas por AMLO, se quedaron abajo del templete y otros de plano no asistieron. Nadie vio por ningún lado al delegado metropolitano Leonel Serrato, tan dado a exhibirse cercano al poder;
el superdelegado Gabino Morales fue segregado nuevamente porque las denuncias por abuso sexual que enfrenta atraen justos reclamos y airadas protestas, lo que le ha causado bochornos a AMLO y se optó por alejarlo, estaba perdido entre la masa de gente y de vez en cuando se le veía con Sebastián Pérez, el secretario general de Nava que habla maravillas de la ayahuasca, como si fueran los encargados de la logística del evento que se les escapó de las manos.
El que siempre se cuela al presídium sin ser invitado, es el senador Primo Dothé, nunca le dan el uso de la palabra y AMLO ni lo pela porque de acuerdo a los informes de Ricardo Monreal, sabe que el huasteco es un senador del montón, es improductivo, cobra sin hacer nada. También estuvo presente la senadora gallardista Leonor Noyola, que aún permanece en el PRD pero recién circuló un video donde Monreal se desvive en elogios y afectos hacia ella.
La bancada local de Morena encabezada por Edson Quintanar estaba muy atrás, al lado de Marite Hernández; mientras que Sergio Serrano, dirigente formal de Morena en el estado, fue otro de los ausentes, y si fue, pasó desapercibido.
Ningún legislador panista fue invitado, ni local ni federal, no eran necesarios, están en contra de que la gente de bajos recursos reciba apoyos sociales, no comparten las políticas de AMLO, ya les quitó las llaves del erario que tantos años se robaron en complicidad con los priistas.
El acto oficial de AMLO realizado en la plaza de Fundadores, con tintes de mitin para la entrega simbólica de los programas sociales que tanta aceptación han tenido en la mayoría de la población, tuvo un propósito claro que se niegan a dilucidar los que vieron caer el proyecto político de Nava la calurosa tarde de este pasado viernes, formalizar la alianza entre el presidente AMLO y el gallardismo ante el proceso electoral del 2021.




