Los homosexuales están más perseguidos que nunca en Brunéi.

El país asiático anunció recientemente la entrada en vigor de un nuevo código penal muy duro basado en la sharia, la ley islámica, que provocó una condena internacional.

El código prevé unas estrictas leyes contra la comunidad LGTB que castigan el sexo entre hombres con la lapidación hasta la muerte.

La BBC habló con dos jóvenes de Brunéi que, tras abandonar el país, explicaron cómo era su vida como personas de la comunidad LGTB.

“Cuando éramos pequeños, nos enseñaban que las piedras [para lapidar] no tenían que ser demasiado grandes para que la persona no muriera tan rápido. Si lo piensas, es terrible“, dijo a la BBC Shahiran, que emigró a Reino Unido para evitar la presión.

“No reconocí que era gay hasta que me fui y pude ser yo mismo. Luego volví (a Brunei) y empezó todo: en mi país tenía miedo“.

Zoella, una joven que se define como trans y exmusulmana, pidió asilo en Reino Unido huyendo de la discriminación.

“Quiero vivir mi vida. Si rechazan mi petición de refugio, tendré que volver a Brunéi. No puedo cambiar de género, así que la muerte sería seguramente el camino más rápido”, explica.

La vida en Brunéi

Zoella tuvo que adaptar su vida para sobrevivir en su país.

“Como pueden apreciar, aparentemente no me comporto de manera femenina. Eso es porque eliminé toda la feminidad. Era el único modo de salir del radar del gobierno para, al final, poder escapar”, afirmó.

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