El presidente Donald Trump negó ayer que quiera reinstaurar la política de separar a niños de sus padres en la frontera con México, pero al mismo tiempo hizo ver que la estrategia había servido para desalentar la llegada masiva de migrantes.
El año pasado, la política oficial del gobierno de Trump llevó a separar más de 2 mil 500 niños de sus padres, hasta que la presión internacional obligó a Trump a rescindir la medida, y un juez le ordenó al gobierno unir a las familias.
“No estamos tratando de hacer eso”, dijo Trump a reporteros antes de reunirse con el presidente egipcio en la Casa Blanca. Pero al mismo tiempo agregó: “Una vez que no la tienes ves que llega mucha más gente. Esa gente está viniendo como si estuvieron yendo a un picnic, como si estuvieran yendo a Disneylandia”.
Los expertos coinciden en que son las políticas de Trump las que están provocando el caos en la frontera y un auge de migrantes que vienen a Estados Unidos huyendo de la violencia de Centroamérica.
Según Trump, fue él quien detuvo la política de separación familiar y fue su predecesor Barack Obama el que la implementó.




