El alcalde viajero de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, insiste en presentar una administración confiable y sana en sus finanzas cuando la situación contrasta con la realidad. Se ufana de una supuesta “disciplina en gastos”, que el municipio es de los que más recauda a nivel nacional y que no ha tenido que endeudarse, sin embargo, la verdadera situación que enfrentan los potosinos es otra: calles convertidas en trampas mortales, colonias completamente ignoradas y un Centro Histórico en total abandono.
Galindo reafirma que “puede con todo” y asegura tener listos proyectos ejecutivos para pavimentar zonas rezagadas y construir ciclovías, pero esas supuestas soluciones siguen flotando en proyectos en papel mientras los vecinos esquivan baches, lidian con encharcamientos y enfrentan el colapso constante de las vialidades, aunado a la grave crisis de inseguridad que impera en la capital sin que exista una operatividad efectiva.
En cuanto al llamado “rescate” de avenida Venustiano Carranza, donde afirma que busca bajar rentas e impulsar los locales vacíos, la realidad contradice su discurso: inseguridad, basura por doquier y edificaciones en ruinas continúan afeando una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. No hay señales de una transformación tangible o de un proyecto adecuado y organizado.
Y sobre los “proyectos muy padres” para el próximo año, lo único que se percibe es una indefensión ciudadana agravada, la capital no puede esperar eternamente promesas sin sustento. Galindo gobierna como si estuviera a ciegas, más confiado en discursos maquillados que en soluciones reales.




