#CirculoRojo #RompeElSilencio #SanLuisSuenaFuerte  – En el círculo social de la “currada”, desde antes de la muerte del doctor Salvador Nava, hay una opinión muy desfavorable sobre uno de sus hijos, pero por pena ajena y estrategia política, que raya en la complicidad, prefieren callar.

Se trata de Luis Alfonso Nava Calvillo, es arquitecto, constructor de vivienda y de cuánto proyecto le caiga en sus manos, es ambicioso, no tiene escrúpulos cuando se trata de dinero sin importarle los medios para obtenerlo ni su procedencia.

En su boca el discurso de la dignidad y la decencia, es una verdadera mentada de madre.

Ahora ya ronda a cualquier hora el Palacio Municipal y la Unidad Administrativa Municipal para hacer negocios a la sombra de su hijo, el alcalde Luis Nava Palacios.

Maneja una agenda alterna a la oficial, cabildea con directores, regidores del PAN, proveedores, empresarios y en particular con el grupo de desarrolladores que van por más de 2 mil hectáreas de la Sierra de San Miguelito.

Tiene trato directo con Carlos “El Chato” López Medina, los Torres Corzo, los Mahbub Manuel Muñiz Werge (conocido prestanombres de José Cerrillo Chowell), Manuel del Valle López, Vicente Rangel Mancilla, el ex gobernador Marcelo de los Santos Fraga y Alejandro Tamayo Ibarra, con ellos se ha comprometido a que su hijo el alcalde les va a cambiar el uso de suelo y les va a dar todas las facilidades para construyan los fraccionamientos de lujo, a cambio de una parte del negocio a pagar en especie y en numerario.

Así es, mientras Xavier Nava jura que actuará dentro de la ley, su propio padre está haciendo todo lo contrario, sometiendo el interés público, vulnerando los derechos de los comuneros, garantizando el negocio a los fraccionadores a cambio de terrenos y dinero, asegurando que el Cabildo votará todo lo que le pida Xavier Nava. 

Luis Nava tiene un negro historial, se recuerda que mientras los navistas protestaban afuera de Palacio de Gobierno en contra de la imposición del gobernador “intrauterino” Teófilo Torres Corzo, ya negociaba favores del priista a cambio de controlar a su familia para que lo dejara en paz.

Por sus gestiones para que el navismo “le bajara”, Torres Corzo le compartió el negocio de una remodelación en el Hospital Central que no sirvió de nada a la noble institución, sí para el bolsillo del hijo del doctor Nava.

No era la primera vez que utilizaba al movimiento navista para sacar beneficios del gobierno estatal sin importarle la traición a su propia familia y a los miles de potosinos que ponían en riesgo su integridad, en el gobierno de Horacio Sánchez Unzueta, su cuñado, recibió sin mediar ninguna licitación pública la construcción de varios tramos de la Red Caminera Indígena, hoy prácticamente desaparecida.

Fue Luis Nava, más que Leonel Serrato y decenas de navistas que se sumaron de manera abierta al gobierno de Sánchez Unzueta y su esposa Conchalupe Nava, el verdadero traidor del movimiento, esa ha sido su pauta de conducta, la fuente de la inmensa fortuna que ha acumulado hasta la fecha.

Antes, cuando renunció Fausto Zapata a la gubernatura y llegó en su lugar el ingeniero Corbalá, ahí estaba Luis Nava para contener a los fanáticos navistas y permitir que el “comunista” pudiera cruzar sin ser molestado del Congreso del Estado al Palacio de Gobierno. 

Esa es la verdadera imagen de Luis Nava, cínico, servicial ante el poder y claudicante de los ideales de su padre para recibir dinero y más dinero, no piensa en otra cosa. 

Diversos medios han documentado la relación laboral que Luis Nava y su hijo Xavier tuvieron con la maestra Elba Esther Gordillo y Emilio Zebadúa, el de la “estafa maestra”, asunto del que ninguno de los dos Nava se ha atrevido a hablar, es parte de su vida oscura.

No siempre ha corrido con la misma suerte del que engaña y roba y no lo cachan, en el gobierno de Fernando Toranzo fue exhibido públicamente como corrupto al ser multado e inhabilitado por otorgar obra pública sin licitaciones, con sobreprecios y “moches”, fue algo vergonzoso para los Nava Calvillo ver a su hermano deshonrando el apellido de esa manera tan indigna, como si fuera un vulgar político priista.

Ahora que su hijo Francisco Xavier Nava Palacios está en la alcaldía, anda al acecho de todo lo que huela a negocio de la administración, “a que roben otros, mejor que todo quede en la familia”, es su dicho favorito.

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