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-Para Fernando Díaz Barriga, investigador de la UASLP, uno de los mejores programas sociales que se han implementado en la capital potosina consistía en el reparto gratuito de garrafones con agua purificada.
En pláticas informales, entrevistas, y conferencias que impartía, el citado científico defendía dicho sistema de reparto del líquido, sobre todo porque él es una de las personas más enteradas y que más han estudiado y denunciado lo insalubre del agua “potable” que consumen los potosinos.
Sabedor de los riesgos que ocasiona el servicio que ahora proporciona INTERAPAS, Díaz Barriga señalaba que tal programa de garrafones era muy importante porque con ello se evitaba el consumo de un líquido cuyos daños a la salud han sido ya comprobados en diversos estudios.
Luego de las elecciones del primero de julio del 2018, el respetado académico comentó que con independencia de quien gobernara la entidad, tal programa de reparto de garrafones debía continuar, pues era una forma de evitar daños a la salud en la población.
Más allá de la cuestión económica, el especialista ponderaba el beneficio para las familias más pobres, cuyos hijos se ven en la necesidad de usar la insalubre agua, que no garantiza la pureza necesaria para ser apta de consumo humano.
Los hijos pequeños de esas familias son quienes a lo largo de décadas han resultado más dañados en su salud, siendo afectados incluso en su coeficiente intelectual, de acuerdo a diversos análisis científicos que la UASLP, el Colegio de San Luis, y otras instituciones han dado a conocer en diversos momentos.
Universitario conocido y de prestigio, a Díaz Barriga no se le puede acusar de pertenecer a ningún partido político, aunque no deje de simpatizar con algunas corrientes o grupos sociales que reivindican causas sociales.
Así ocurrió cuando brindó una conferencia a los diputados electos de MORENA, donde alentó a estos para que dignificaran el Congreso del Estado, y en la misma conferencia les señaló que se debía defender tal programa de agua purificada, más allá de corrientes ideológicas, partidos políticos o intereses.
Por supuesto que los diputados de MORENA-PT-PES no hicieron el más mínimo caso al citado investigador, y ni la voz han alzado para exigirle al Ayuntamiento que renueve ese programa de agua purificada; y, más bien, dos diputadas del partido de AMLO hicieron lo contrario: autorizar en un primer momento un aumento al agua “potable” del 40 por ciento.
En los últimos días, la realidad le ha dado la razón al citado profesor de la UASLP, pues miles de familias que viven en la zona sur de la ciudad –Simón Díaz, Progreso, Nueva Progreso, Pilitas, Satélite, etc– están recibiendo un agua que sería benévolo calificar de turbia, pues en realidad sale de las tuberías muy sucia, puerca.
Eso ocurrió apenas unos días después de los intentos de Xavier Nava de aumentar el agua en un 40 por ciento, al tiempo que de manera paralela fue dejando en el olvido el citado programa de agua purificada.
Ayer, 29 de diciembre, ya de plano declaró que ese programa de agua limpia, así como el de las tortillerías, quedarán cancelados en su gobierno. Y, fiel a su estilo, se lanzó a atacar a las anteriores autoridades, haciendo múltiples señalamientos de supuestos malos manejos con tales programas sociales.
De manera torpe, Xavier Nava declaró no saber quiénes eran los beneficiarios de tales apoyos que venía brindando el Ayuntamiento, cuando en realidad se trató de ayudas que llegaban de manera directa a miles de familias que solo tenían que solicitarlo.
En las mismas gráficas que difundieron los medios para dar a conocer la noticia, se ve a tales expendios abarrotados de gente que acudía a surtir sus tres o cuatro garrafones por semana.
Incapaz de reconocer el valor humanitario de tal sistema de reparto, e inepto para echar a andar un proyecto similar en tal sentido, Nava Palacios recurrió a lo que sabe hacer: tratar de enlodar a sus antecesores, tratando de tapar la opacidad, el nepotismo y la corrupción que ya deja ver su administración.
Mientras tanto, los habitantes del sur de la ciudad y de otros sectores, se indignan todos los días porque tienen que bañarse, cocinar, y hasta beber un agua sucia que, aunque hiervan, no deja de estar contaminada.
Los principales afectados son quienes, por ignorancia o falta de dinero, no pueden acceder a la costosa agua de garrafón, consumiendo así el escaso líquido que les llega por las tuberías, y que les repercutirá en daños a su salud.
No estamos ante un tema de partidos, ni de gobernantes, ni de grillas, sino ante un desafío de salud pública, tal como lo advirtió el citado Fernando Díaz Barriga.




