#CirculoRojo #SLP #EsElColmo @PRI “¡Es el pinche colmo!”, soltó a rajatabla el primero que se dio cuenta. Rosa María Huerta, la priista más vulgar de San Luis Potosí se acababa de robar las piñatas que adornaban el patio del edificio Luis Donaldo Colosio, sede del PRI en San Luis Potosí.
“Así es Rosita”, trataron de defenderla. Pero el asombro crecía, pues además se llevó las nochebuenas que sirvieron de centro de mesa. Ancha como es ella, se desbordaba por cargar las macetas, pues no estaba dispuesta a perdonar ni una.
“Pinche vieja ratera” soltaron los priistas fifís cuando la vieron que se meneaba de tanta maceta que llevaba. Las hojas verdes, rojas y blancas se le metían entre las obesidades y lo fajos de las enaguas que por poco y no daban de si.
No fueron muchos los que se dieron cuenta del robo en la sede del PRI, ya casi se habían ido todos luego del show que fue la toma de protesta del consejo político del tricolor, que por cierto esta impugnado, o sea que, por ahora, no cuenta. La Chabelona, como le dicen en Ébano, donde no la quieren ni para adorno del Xantolo, esperó que el lugar se fuera vaciando y, escandalosa como es, ordenó al primer ingenuo que se encontró: “a ver tú cabrón, bájame esas pinches piñatas”, el militante de a pie no atinó más que a obedecer, ya para entonces tenía lista la troka afuera del edificio, y en lo que bajaban las piñatas, que estaban muy bonitas, hay que decirlo, Rosa salvaje cargó con las macetas y trepó todo a su camioneta.
Rosa María Huerta es representante del señor gobernador Juan Manuel Carreras en la zona Media. En tres años no ha hecho nada por el mandatario y mucho menos por el partido. A cambio se ha servido de favores que pide en nombre del gobernador y se llena los bolsillos de lana. Dicen los que saben, que su sueldo neto anda rozando los 100 mil pesos mensuales, más lo que pueda morder, pellizcar, arañar, atracar, y demás triquiñuelas que la doña sabe.
Pero aún así no le alcanza el dinero. Pues tiene que robar piñatas y flores. Ya de salida del edificio, pasó por la cocina improvisada para el evento priista y revisó ollas y charolas, y hasta con el mole cargó, la Rosa no perdona.
Poquísimos hubieran sido los enterados, todo hubiera quedado en chisme de pasillo, pero Rosa, acostumbrada a dar nota, como cuando unas doñitas la desgreñaron afuera del Congreso del Estado hace como cuatro años cuando era diputada, publicó en su Facebook que ella mera se adueñó de las piñatas.
“Yo me traje tres piñatas y cuál es tu pedo?” Le dijo la Rosa a Facebook. Ni a Paco Ignacio Taibo le salen tantas vulgaridades, pero a ese Rosita no lo conoce, es un intelectual y es mucho pedirle a la Chabelona, nomas basta recordar su célebre frase “las mamadas son una cuarta abajo del ombligo” que soltó como respuesta a la columna de Adriana Ochoa que, no leyó, porque no está acostumbrada a hacerlo, pero alguien se la contó.
Chabelona además arremetió, en Facebook, contra quien descubrió que se robó las piñatas. Cómo no faltó quién le diera cuerda a su florido vocabulario huasteco, ahora anda amenazando con cachetear al que se enteró del robo.
Rosy, como le dicen las que le juran aprecio, pero en su espalda se burlan por su defecto de llevarse las cosas, dicen que es una mujer muy mala. Y tienen razón.
Rosa María Huerta es tan mala que hizo que el PRI perdiera en la zona Media. Nadie la quiere y por eso tanto el alcalde panista de Rioverde, José Ramón Torres ganó la reelección. También ganó la panista Vianey Montes Colunga, diputada por el X distrito que abarca la zona Media, sector que la salvaje no debía descuidar.
Los priistas de Rioverde ya no la aguantan. Siempre qué la buscan para motivar a las bases, los recibe en su oficina-casa con los calzones, las enaguas, los brasieres y demás gigantescas intimidades colgando en el lugar y remata diciendo no hay apoyos.
Cuando fue diputada, esbirro de los Toranzo, engatusó a la ahora ex esposa del ex gobernador, María Luisa Ramos y la convenció de que le diera cientos de despensas para las zonas pobres de San Luis Potos. Doña Toranza, como era conocida la primera dama, cedió, le dio lo que pedía. Rosa, que a todo le ve negocio, mandó a algunos trabajadores del Congreso del Estado, porque era diputada, a vender las despensas “órale, en chinga, a 100 pesos la bolsa”. Luego de la venta la ancha husteca se desparramaba de gusto abanicándose con los billetes y se burlaba “me chingue a la bruja y a los jodidos”.
En la administración del priista Juan Manuel Carreras se han cometido cientos de violaciones a los derechos humanos y a la libertad de expresión, todo en la más completa impunidad. Al parecer se está gestando una nuevo ataque del Estado a los ciudadanos. Habrá que esperar el desenlace que, como prometió Rosa salvaje, será pronto.




