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El alcalde Xavier Nava Palacios terminó ya por confesar que, como autoridad, solo se adhirió a las denuncias que el grupúsculo político del Frente Anticorrupción puso contra la anterior alcaldía de Ricardo Gallardo Juárez.
Tanta alharaca de presunta corrupción de anteriores administraciones para terminar adhiriéndose al citado Frente, conformado por personajes que atacan con parcialidad y de acuerdo a sus conveniencias.
Tal decisión tomada por Nava Palacios resulta prueba de que en sus denuncias contra las anteriores autoridades municipales lo que en realidad hace es una persecución política, y no por sentido de justicia y ataque a la impunidad.
Al mismo tiempo, esa estrategia de publicitar presunta corrupción de sus antecesores la quiere convertir en propaganda a su favor.
Con ello, crea cortinas de humo para tapar los aumentos a impuestos y servicios municipales, así como las anomalías en las que está incurriendo: nepotismo, opacidad, contratos sin licitación…
Es una falta de profesionalismo, de imparcialidad, y de congruencia, que siendo el presidente municipal no integre con seriedad las denuncias que con tanto empeño difunde en ruedas de prensa.
Las pretendidas pruebas de corrupción, si es que en verdad las tiene fundamentadas, debe presentarlas ante las autoridades y organismos fiscalizadores, y no crear juicios mediáticos con lo que solo busca el daño moral a terceros.
En menos de ocho semanas, Nava se está revelando como un político mañoso, que recurre a las mismas estrategias de los viejos priistas: culto a la personalidad, propaganda adelantada pensando ya en el siguiente puesto (la gubernatura), insensibilidad para con la gente (aumento del agua), nepotismo (tesorería y oficialía mayor), y entrega de contratos sin licitación, como acostumbró su padre, Luis Nava, al frente de la SEDUVOP.
Con este tipo de desaseos en su actuar político y al frente de la comuna municipal, lo que logrará el nieto del prócer de la democracia no será la gubernatura, sino darle oxígeno al gallardismo, que ahora tiene la oportunidad de regresar si tiene éxito en encabezar las demandas de los más desfavorecidos.




