Se hizo famosa en el peor sentido de la palabra, cuando se dio a conocer que era una de las afortunadas “aviadoras” por partida doble: cobraba en el Congreso del Estado y la Auditoría Superior del Estado, fácil se echaba a la bolsa unos 50 mil pesos a la quincena sin una gota de sudor en su frente.
Luego apareció como candidata a regidora en la planilla del ahora alcalde Xavier Nava, quien la defendió después de que la exhibieron como beneficiaria de la mafia de la “ecuación corrupta” y las “facturas de empresas fantasmas”.
“Dulce Karina es una joven abogada, muy inteligente, preparada y muy honesta”, aseguró Nava sin rubor cuando lo cuestionaron por haberla incluida en su planilla pese a sus antecedentes de “aviadora doble”.
Lo que Nava tampoco reconocerá, es que el dirigente del PAN, Xavier Azuara se la encargó con un interés desmedido, se la impuso en su planilla no como una cuota del partido que lo postuló, sino como un favor muy especial, algo íntimo, como una relación oculta que, para la sólida moral panista, es indecente y mejor se tapan los ojos para no ver lo obvio.
Integrante de la Comisión de Hacienda, Dulce Karina parece que ya metió en un problema al alcalde Nava al asegurar que no habrá ningún incremento de los impuestos y permisos municipales, cuando lo cierto es que cada año lo hay al menos acorde al índice inflacionario.
Dulce Karina, con su carita de ángel inocente, se ruborizará cuando vea que el anteproyecto de la Ley de Ingresos 2018, que se supone ella contribuyó a elaborar, trae no pocas sorpresas para los bolsillos de los contribuyentes.




