- A ochos días del suceso, ningún detenido…y ninguna renuncia
Desde el Ayuntamiento de la Capital, dos son los principales responsables morales de la tragedia del #Rich que enlutó a familias potosinas el pasado viernes 7 de junio del 2024: Enrique Galindo Ceballos y Jorge García Medina.
El hecho de que ambos estuvieran con licencia no los exime de responsabilidad, pues la omisión y la negligencia que dio pie al suceso se engendró bajo la presidencia municipal encabezada por Galindo Ceballos y la dirección de comercio a cargo de Jorge García Medina.
Sólo por circunstancias de temporalidad electoral (habían pedido permiso para irse a la contienda política dejando al garete sus encomiendas) el suceso no los encontró despachando en sus respectivas oficinas, aunque ahora todo mundo sepa que la carga política y administrativa cae directamente bajo sus espaldas.
El alcalde reelecto no puede eximirse por lo ocurrido ese viernes 7, ni podrá andar de viaje o vacaciones (mientras regresa al cargo) sin que su conciencia le llame a cuentas.
García Medina, a las órdenes de Galindo, tiene una implicación más directa al ser quien otorgaba los permisos fraudulentos de negocios de comida a sitios que se usaban para viles antros inseguros, como quedó de manifiesto, y reconfirmado cuando a raíz del citado percance se dieron una serie de clausuras a otros negocios de similar giro.
Por otro lado, se esperan las respectivas sanciones económicas y la aplicación del Código Penal no solo a los funcionarios directamente implicados en el desaseo del otorgamiento de permisos, sino también a los particulares que corrompieron a dichos servidores públicos.
Esos malos emprendedores actuaron sin ningún tipo de ética, y la consecuencia fueron las dos muertes de los jóvenes. Ojalá esto sirva de ejemplo para que los espacios de entretenimiento cuenten con mayor seguridad. Y que sucesos como el citado no vuelvan a ocurrir.
Por lo pronto, los potosinos ya lo tienen claro: las muertes de los dos jóvenes y las repercusiones en la salud (algunas de por vida) de otros 15 que resultaron heridos fue consecuencia de la corrupción con que se venía y viene manejando el actual gobierno municipal.
Y SIN EMBARGO, transcurridos ocho días de tales homicidios culposos nadie está detenido. Al momento de escribir estas líneas, se habla de una captura al respecto, pero es una versión no confirmada por las autoridades.
La repercusión y el escándalo de nota nacional que se desató luego de caerse la terraza del tercer piso del señalado bar no tuvieron una pronta actuación de una Fiscal, Manuela García Cázares, que no termina de acomodarse en el cargo.
Los potosinos hubieran agradecido no sólo actuaciones prontas y enérgicas de las autoridades investigadoras, sino también una posición digna, clara, decorosa, de la presidencia municipal, donde no han tenido ni la más mínima vergüenza de una renuncia por lo sucedido.
El experimentado político Jorge Daniel Hernández Delgadillo, actual secretario de la comuna capitalina tuvo, no obstante, una salida de novato y burócrata acomodaticio al señalar que no pudieron hacer nada para evitar lo suscitado porque no fueron informados del evento. Qué poca… imaginación.
Hay particulares y funcionarios que deben responder por lo sucedido, además de los citados. Habrá que esperar al muy lento brazo de la justicia para que imponga su ley. Por lo pronto, los ciudadanos tienen una muestra clara de lo que ha sido una mala administración del reelecto alcalde.
Lástima, se lamentan algunos: ya no se puede retrasar el reloj para unos minutos antes del pasado 2 de junio.




