Los lazos familiares son los que dominan a la dirigencia estatal de Morena y las candidaturas que se repartieron bajo ese criterio, lo que dista mucho de tener democracia interna y de diferenciarse de los otros partidos, como tanto presumen de no ser iguales al PRIAN.

Ante la falta de cuadros profesionales y de liderazgos nuevos que no se impulsaron en los periodos de Gabino Morales y Sergio Serrano, dos son las familias que se han apoderado de Morena, el clan Arreola de Soledad y que fue expulsado del PRI por corruptos y la de Rosa Icela Rodríguez Velázquez de Ciudad Valles, titular de Seguridad del gobierno federal.

El dirigente interino de Morena, Carlos Artemio Arreola Mallol, fue impuesto en el primer lugar de la lista de candidaturas a diputados plurinominales, ya tiene asegurado su escaño en la próxima legislatura a pesar de su escasos méritos partidistas, toda su familia, tíos y primos, se incrustaron en la delegación del Bienestar llevados por Gabino Morales, los Arreola suplieron su falta de experiencia y colmillo político, tienen el control de los padrones de beneficiarios de los programas sociales y la operatividad de los Servidores de la Nación.

El padre de Arreola Mallol es Jorge Arreola Sánchez, quien pasó a la historia del PRI como uno de los dirigentes más corruptos y voraces que se ganó la expulsión del partido, por lo que el nuevo dirigente de Morena se formó en esa cultura priista del que “no transa no avanza”, es abogado por la UASLP, fue pasante del despacho de Héctor Vega, exsecretario de Gobierno de Marcelo de los Santos; fue auxiliar del CEEPAC presidido por Pilar Fonseca y se acomodó en el gobierno carrerista como asesor del exsecretario de Gobierno, Alejandro Leal, del 2016 al 2019; cargo que dejó para ocupar la coordinación de planeación y evaluación operativa de la delegación del Bienestar.

Le siguen a Arreola Mallol en la lista de plurinominales, Jessica Gabriela Torres López, quien es esposa del delegado del Bienestar, Guillermo Morales López, incondicional de Gabino Morales; y en tercer lugar, Luis Emilio Rosas Montiel, hijo de Salomón Rosas, exfuncionario de Silva Nieto y representante en SLP de la pasada campaña interna de Marcelo Ebrard.

La familia Rodríguez Velázquez es otro ejemplo ilustrativo del poder familiar, la cabeza de esta clan, Rosa Isela, muy cercana al presidente AMLO y Claudia Sheinbaum, es impulsada para la gubernatura en el 2027, por ello su hermana Rita Ozalia fue designada primero “delegada especial” de Morena y de ahí brincó a la dirigencia estatal sin problemas; fue impuesta como candidata al Senado, carece de experiencia política y no tiene estudios de licenciatura, su ocupación era de comerciante de quesos y otros productos huastecos. En la nómina federal aparecen en distintos cargos y con altos sueldos familiares cercanos de Rosa Isela y Rita Ozalia, se antepone el tráfico de influencias para la designación de cargos en la 4T.

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