(II y última parte)

La decepción por el gabinete del alcalde Xavier Nava Palacios se ha generalizado pero algunos callan, como el sector privado al recibir varios espacios de poder: la presidenta del Colegio de Arquitectos, Patricia Rodríguez Álvarez, ocupará a partir de este lunes 1 de octubre la Dirección de Catastro; y el ya referido presidente de la CMIC, Marco Uribe que estará a cargo de Obras Públicas, luego de haber emprendido una campaña de ataques contra la administración saliente por no recibir ningún contrato cuando el ex alcalde Mario García lo apapachó hasta llenar.

El mismo Uribe en el gobierno de Toranzo jugó un papel fundamental en la caída e inhabilitación de Luis Nava Calvillo de la SEDUVOP, al denunciarlo ante el Consejo Ciudadano de Transparencia por malos manejos. ¿El alcalde desconoce que fue Uribe el que cubrió de oprobio a su padre? ¿Las afrentas quedaron atrás?

El “nuevo” delegado de La Pila, el panista Pedro “Piro” Pablo Cepeda Sierra, en franco retiro político, ya es un viejo conocido para los habitantes de esta demarcación, sería la tercera vez que ocupa el cargo y su imagen es reprobatoria.

Solo ha causado perjuicios y se ha enriquecido como delegado y legislador, sin que haya hecho algo por el bien de los potosinos. Se le recuerda como el principal sospechoso de haber incendiado la sede municipal del PAN capitalino, para destruir diversas pruebas de corrupción que le salpicaban.

¿Qué hizo la gente de La Pila para volverlo a sufrir? ¿En qué estaría pensando Xavier Nava al momento de designarlo? ¿En verdad no encontró a alguien honesto y con vocación de servir?

Para la Contraloría, Nava ha propuesto al contador público José Mejía Lira, quien tendría que ser aprobado por el Cabildo, fallido aspirante a la ASE, ha ocupado múltiples cargos en la burocracia de los tres niveles de gobierno, con un perfil académico de doctorado que le ha permitido brincar de un lado a otro, está involucrado en los enjuagues millonarios cuando el ahora gobernador Carreras estuvo al mando de la SEGE. Es pariente político de la familia Nava Calvillo, por lo que estaría inhabilitado para ocupar un cargo en el gabinete de Nava.

Pablo Zendejas Foyo será el secretario particular del alcalde, su familia es muy influyente, está ligada a la industria de la construcción y es miembro de la clase “fifí” potosina, su presencia en las páginas de sociales es muy recurrente; traspasar la puerta de la oficina de Nava será muy difícil por su falta de tacto y experiencia en estos menesteres.

La coordinación administrativa de los regidores, recayó en el hermano del diputado federal panista Xavier Azuara Zúñiga, David, sin tener mayor mérito que ese parentesco y el pago de facturas al PAN que apoyó a Nava a falta de un candidato propio. resulta innecesario y una sangría para el erario municipal, ya que esta función la podría realizar la Oficialía Mayor sin ningún problema.

El director de Ingresos será Ignacio Ramírez Díez Gutiérrez, con formación de administrador y consultor empresarial, ligado a laboratorios médicos y ha sido consejero ciudadano del CEEPAC, sin experiencia para el cargo que ocupará. Por tanto apellido que ostenta se le ubica también en la categoría de “fifí”. El tesorero designado, Rodrigo Portilla Díaz, también carece de experiencia en la función pública, proviene del sector privado.

En Parquímetros, donde ingresan millones de pesos, no se explica la designación de la arquitecta Cecilia Padrón Quijano, quien desempeñaba labores de difusión en el Centro de las Artes, su perfil no encaja pero el chiste era darle una chamba, pagar un favor de campaña.

El nuevo oficial mayor será Óscar Valle Portilla, socio de Nava en el despacho “KNP”, lo que podría derivar en un conflicto de interés. En la Dirección de Compras y Licitaciones estará Adriana Leticia Borjas Benavente, doctorada por la Universidad de Salamanca, España, en procesos políticos, por lo que es una grave equivocación asignarla en esa función que desconoce por completo. Otro favor político o económico que se paga sin importar los riesgos.

El resto de los nombramientos del alcalde Nava Palacios más que sorpresa causa preocupación y hasta burlas. No hubo un análisis serio de los perfiles ni hay congruencia en los cargos asignados, con esta serie de desaciertos difícilmente tendremos la administración municipal que exige la sociedad potosina y desde ahora se anticipa su fracaso, y sobre todo se reduce de manera drástica cualquier posibilidad de que madure su proyecto político por la gubernatura en el 2021.

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