-Sin atribuciones negoció con el diputado Cándido Ochoa los espacios de poder en el Congreso del Estado
-La fracción de MORENA aún no designa a un coordinador de bancada y el notario prinavista ya habla a nombre de los diputados
Fiel a su estilo antidemocrático y personalidad altanera, el notario prinavista Leonel Serrato se asumió como el mandamás de Morena al haber sido designado como “coordinador metropolitano” de ese partido sin que se hayan establecido con claridad sus atribuciones y ya comenzó a negociar posiciones en el Congreso del Estado con el diputado del PVEM, Cándido Ochoa, el sábado pasado.
Sin consultar al dirigente estatal de Morena, Sergio Serrano, al coordinador estatal Gabino Morales y mucho menos a la fracción del partido en el Congreso del Estado, ha declarado a distintos medios de comunicación que se sentó a dialogar con Cándido Ochoa, acerca de los temas de la agenda legislativa y el reparto de espacios en el Poder Legislativo (Junta de Coordinación Política, Oficialía Mayor, Comunicación Social, Comisión de Vigilancia, entre otros).
Al ser descubierto en un restaurante con Cándido Ochoa, Leonel optó por una salida fácil ante el alud de críticas que recibió: hacerse el gracioso con frases hechas y chistoretes, como “no le pedí la mano” a Cándido, “me sentaré hasta con el diablo a dialogar”, lo cierto es que en las bases y bancada electa de MORENA hay mucha inconformidad por adjudicarse funciones que no le corresponden.
Sus propios compañeros de MORENA son víctimas de su actitud ofensiva, clasista, misoginia y de superioridad moral de la que hace gala pero a sus espaldas, porque no tiene valor para decirles las cosas de frente, se burla de manera constante de Gabino Morales y de Sergio Serrano, los considera “unos mediocres” y “muertos de hambre”.
Se refiere de manera irrespetuosa de la fracción de la alianza MORENA-PT-PES, integrada por Alejandra Valdez, Paola Arreola, Angélica Mendoza, Marité Hernández Correa, Mario Lárraga, Pedro Carrizales y Antonio Jonguitud, por considerar que desconocen la práctica parlamentaria y que tendría que ser el que se haga cargo de darles línea y coordinarlos.




