-El exalcalde de SLP enfrenta acciones legales de la ASF

-Compró lámparas led chafas, caducas y a sobreprecio

Pese a su cabildeo con funcionarios de la Secretaría de Gobernación realizado hace unos meses para que intercedieran por él ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para encubrir sus irregularidades de su gasto federalizado en el 2021, el exalcalde capitalino Xavier Nava Palacios desvió 82.1 millones de pesos en la adquisición de lámparas para el alumbrado público a través de la empresa poblana TrafficLight.

De acuerdo con el Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2021, Primera y Segunda Entrega Consolidado, emitido por la ASF, Nava enfrenta acciones legales por el destino de 82 millones de pesos 156 mil pesos del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento 1611 de los Municipios y de las Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal.

Este negocio turbio del nieto del doctor Salvador Nava Martínez que prometió un alumbrado público de alta tecnología y monitoreado a través de chips, se gestó en la licitación pública nacional, número MSLP-OM-LPN-05-2020 para la renovación de alumbrado público en diferentes zonas del municipio, la cual fue manipulada para que la ganara sin problemas la empresa TrafficLight, sobre empresas locales que presentaron propuestas más económicas y de mejor calidad.

Nava hizo a un lado a la Dirección de Alumbrado Público y le encargó operar la licitación de manera personal a su tesorero Rodrigo Portilla Díaz, quien durante las reuniones con directivos de las empresas concursantes se burlaba de éstos sin recato y hasta en una ocasión se le escapó decir, entre risas, que TrafficLight ya había ganado.

Hubo mucho descaro de Nava y Portilla Díaz porque las especificaciones técnicas contenidas en la licitación, correspondían con exactitud sorprendente a la propuesta de TrafficLight. De esta irregularidad se dio cuenta una de las empresas perdedoras, Constructora Vargas SA de CV, y expuso que las lámparas de la marca Phillips que entregó TrafficLight ya estaban caducas y provenían de un lote viejo que se fabricaron de manera expresa “para los municipios de Zapopan, Jalisco y Veracruz y que no fueron instaladas”.

Fueron cómplices de estos actos de corrupción los entonces contralor Jesús Mejía Lira y la directora de licitaciones y compras Adriana Leticia Borjas Benavente, entre otros funcionarios. La principal función de Portilla Díaz como tesorero municipal fue la de cobranza y recolección de los moches a los proveedores y ganadores de licitaciones, acumulando cientos de millones de pesos que se repartían entre el primer círculo navista y otra parte se destinó para financiar la precandidatura de Nava en el PAN a la gubernatura que perdió ante Octavio Pedroza y luego la fallida campaña de reelección en la alcaldía bajo las siglas de Morena.

El reporte de la ASF sobre las irregularidades cometidas por Nava en la renovación del alumbrado, confirmó en gran medida la investigación que realizó Ciudadanos Observando “El lado oscuro de las luminarias”, en la que se documentó que en la compra de 50 mil luminarias, a un costo unitario de 5 mil 650 pesos, hubo un sobreprecio porque costaban la mitad y había otra marca más barata, de mayor calidad y duración; también Nava mintió en el punto del ahorro de energía con las nuevas luminarias del 64% cuando lo cierto es que fue del 35%; y al monto original de la licitación se agregó el costo de la instalación de 99.5 millones de pesos que realizaría la empresa ganadora con personal calificado; pero al final, fue el propio ayuntamiento el que hizo este trabajo con trabajadores sin ninguna capacidad, lo que hizo evidente que las lámparas no eran de tecnología de punta como se presumió. Por lo que esos 99.5 millones, se dispersaron en el círculo navista.

Luego de perder la reelección de la alcaldía, al quedar en tercer lugar, Nava buscó “blindarse” de las acciones legales que sabía iba a enfrentar por sus actos de corrupción y que fueron denunciados por el alcalde Enrique Galindo; por lo que asumió la presidencia del FCP, membrete que ya estaba sepultado; y después fue inhabilitado por el Congreso del Estado para ocupar cargos públicos durante 18 años por violar un amparo por la construcción del puente sobre terrenos del ejido La Libertad.

Con esa grave sanción, las denuncias de Galindo en curso y con problemas familiares, entró en una crisis personal porque fue exhibido en videos en fiestas y palenques bailando y bebiendo alcohol en compañía de mujeres no identificadas; la cúpula navista lo metió en orden para que no siguiera proyectando en público esa pésima imagen de infiel y parrandero.

Tras el regaño y repuesto de la cruda realidad, comenzó a realizar visitas desesperadas al secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, y a César Yáñez Centeno, subsecretario de Desarrollo Democrático, que presumió en sus redes sociales como reuniones para analizar “diversos temas que preocupan a los potosinos… y lo que pasa en San Luis Potosí”. Lo cierto es que buscó el apoyo de esos funcionarios para que le ayudaran a evitar que la ASF evidenciara sus corruptelas con la compra de las luminarias chafas, caducas y a sobreprecio, y de nada le sirvió.

Compartir