El diputado electo Cándido Ochoa se reunió esta tarde de sábado con el notario Leonel Serrato, recién nombrado “coordinador metropolitano” de MORENA, en el restaurante Tony Roma’s, a degustar los deliciosos costillares de cerdo, creyendo que era un lugar discreto para que nadie los viera en los enjuagues que se traen para el control de la próxima legislatura local y comenzar a ponerle zancadillas al gobernador Juan Manuel Carreras.
Ambos políticos fueron descubiertos por algunos comensales que no daban crédito a lo que estaban viendo: Leonel, el “impoluto” que en público maneja un discurso de honestidad a toda prueba, no tuvo ningún empacho para sentarse a negociar con el hombre que se considera la encarnación del mal y que fue quien gobernó en los hechos el sexenio anterior ante la abulia del doctor Toranzo.
Vaya que ahora Leonel tendrá que dar muchas explicaciones a la dirigencia de MORENA, sus diputados y bases, ¿qué anda negociando con Cándido y a cambio de qué? ¿Por qué anda mintiendo y traicionado al pueblo?




