En la rueda Jaime Pineda Arteaga, aseguró que la incidencia delictiva en San Luis Potosí no ha aumentado, sino que es la percepción de las personas sobre la inseguridad la que ha ido en crecimiento.Sin embargo, las estadísticas sobre ambas situaciones, tanto la percepción de seguridad como la incidencia delictiva, desmienten lo dicho por el secretario de Seguridad.

Desde el 1 de diciembre de 2017, cuando Jaime Pineda Arteaga tomó posesión de la secretaría de Seguridad Pública estatal, la percepción de inseguridad en la ciudad de San Luis Potosí ha bajado, pues en marzo de 2018, el 89.6 por ciento de los capitalinos se sentían inseguros en la ciudad, para junio, el número bajó a 86.6 por ciento, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi.

La encuesta trimestral había indicado un 88.2 por ciento de inseguridad entre los potosinos en diciembre de 2017 y 85.4 por ciento en septiembre de 2017.

En cambio, la comparación de los ocho meses previos a la llegada de Pineda Arteaga como secretario de Seguridad Pública, de abril a noviembre de 2017; con los ocho meses que tiene registrados en su estadística el Sistema Nacional de Seguridad Pública del trabajo de Pineda, de diciembre de 2017 a julio de 2018; los números no favorecen al funcionario estatal.

Si bien es cierto que en muchos crímenes no ha habido incrementos significativos en su incidencia, en ocho meses tampoco se ha logrado una reducción.

En homicidios dolosos, entre abril y noviembre de 2017, los ocho meses previos al nombramiento de Pineda Arteaga como secretario de Seguridad Pública, el número de delitos de ese tipo fue 311, mientras que de diciembre de 2017 a julio de 2018, es de 331, por lo que hubo un incremento de 6.4 por ciento.

En cuanto a feminicidios, el aumento fue de 111.1 por ciento, al pasar de nueve casos de abril a noviembre de 2017, a 19 entre diciembre del año pasado y julio de 2018.
Los delitos de abuso sexual, acoso sexual y hostigamiento sexual, en conjunto, han tenido un aumento ligero, de 1.4 por ciento, pues fueron de 355 a 360 casos.
La violencia familiar también aumentó 1.8 por ciento, de 3 mil 839 a 3 mil 909 casos. El total de robos en el estado aumentó 0.96 por ciento, de 8 mil 271 casos a 8 mil 351.
En cambio, la suma de violaciones simples y equiparadas tuvieron una raquítica reducción, de .3 por ciento, de 317 a 316 casos.

En cambio, los secuestros bajaron 47.6 por ciento, de 21 a 11 casos.

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