El Instituto de Atención a Migrantes y Enlace Internacional del Gobierno del Estado, Enrique Malacara, afirmó que “de acuerdo al último corte” o “en lo que va de 2018”, según la versión de la nota, 3 mil potosinos han sido deportados desde Estados Unidos.

El funcionario, recién retornado de su fallida campaña política por la diputación local del octavo distrito, redondeó la cifra a la baja pues el Boletín Estadístico Mensual que publica la Secretaría de Gobernación (Segob), en su apartado “V. Repatriación de mexicanos 2018”, reporta que al corte del 30 de junio, son 3 mil 332 los potosinos que han sido retornados por la autoridad migratoria estadounidense.

Habrá a quienes, pasar por alto la existencia de 332 potosinos deportados no les parezca gran cosa, sin embargo, el funcionario fue más allá y declaró que sus 3 mil deportados representan “una cifra parecida a la que se registró el año pasado en estas mismas fechas”, lo cual, si no falso, es impreciso.

“En estas mismas fechas”, es decir, al corte del 30 de junio de 2017, para citar con precisión, habían sido deportados 2 mil 664 potosinos, la diferencia con respecto al periodo enero-junio de 2018 es de 27.47 por ciento. Es decir: la cifra de potosinos repatriados, no es parecida a la de 2017, sino que es evidentemente mayor. En el primer semestre de 2018 han sido deportados 668 potosinos más que en el mismo lapso de 2017.

Desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, las autoridades mexicanas reforzaron el discurso de apoyo y solidaridad con los paisanos que intentan cruzar la frontera o que viven sin documentos en aquel país, sin embargo, tal parece que lo único que fortalecieron fue el discurso pues a la fecha se desconoce a quiénes llegan los apoyos publicitados mediáticamente y cuál ha sido su impacto real en las familias y comunidades de donde son originarios los migrantes.

En el caso de San Luis Potosí, hasta julio de 2017, el Instituto de Atención al Migrante reportó con cierta puntualidad los apoyos que ofrecía a algunos migrantes deportados, a familias que requerían algún apoyo de visas, pasaportes o para repatriar el cuerpo del algún familiar fallecido en el vecino país, pero hasta ahí se detuvo la información. A partir de agosto del año pasado, la dependencia del gobierno estatal no aportó ni un dato más.
Cabe recordar que en 2017, las deportaciones de mexicanos y de potosinos desde los Estados Unidos bajaron considerablemente: mientras Trump decía recrudecer las medidas contra la migración sin documentos, la realidad parecía demostrar lo contrario, pues se deportó a menos personas.

Sin embargo, esto es apenas una de las apariencias de uno de los fenómenos actuales más complejos, la migración: si bajó el número de deportaciones, tal parece que dicha disminución se debe a que ante las amenazas de Trump, menos migrantes se atrevieron a recorrer la ruta rumbo al “sueño americano”. Es decir, menos personas se arriesgaron a llegar a la frontera con EU para cruzarla, así parecen demostrarlo por ejemplo, las cifras a la baja también de deportaciones de migrantes centroamericanos de paso por México.

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