– Priistas ya planeaban la expulsión del dirigente con los peores resultados en la historia del partido y ahora diputado local plurinominal

– La noticia de su reemplazo no causó gracia, toda vez que Elías Pecina era el titiritero de Juárez Córdova, de “el Pecas” y el mecenas de Ignacio Acosta y Eduardo García alias “el Caco”

Desde hace algunos días los verdaderos militantes del PRI se organizan para derrocar a su actual dirigente Martín Juárez Córdova, que sin pudor ni dignidad permanece al frente del partido, pese a haber entregado el pasado 1 de julio, los resultados más catastróficos en la historia del tricolor, pasando a convertirse en la tercera fuerza política en la entidad.

Para apaciguar los ánimos, se ha hecho correr, desde Palacio de Gobierno, la versión de que el aún Oficial Mayor, Elías Pecina, será quien dirija los destinos del malogrado ex partidazo, a lo que la reacción ha sido “que es le mismo gato, pero revolcado”, debido a que Elías ha conducido, en los últimos tres años, con el consentimiento del gobernador Carreras, la catástrofe del Revolucionario Institucional, se le conoce como el titiritero mayor, jalando siempre los hilos de Juárez Córdova, de Ignacio Acosta Díaz de León alias “el nacho”, de Eduardo García Castillo alias “el Caco” y de Edmundo Torrescano alias “el pecas”, quien ha tenido que renunciar a sus deseos partidistas para dar paso a Pecina Rodríguez.

Según las voces de la militancia, Martín Juárez tendrá que trasladar su “harén” al Congreso del Estado, ya que su afición por estar rodeado de frondosas señoras es la “comidilla” de sus compañeros de partido, “es su debilidad”, justifican, “ser un hombre enamorado”.

En su defensa, el equipo de Juárez Córdova alega que entregó buenas cuentas, que nunca habían ganado tantos votos, que Luis Mahbub tiene un gran capital político que construyó en sólo tres meses, desafortunadamente tantos sufragios los llevaron a perder todos los municipios importantes, incluyendo las cabeceras de región: San Luis Potosí, Soledad, Valles, Rioverde, Matehuala y Tamazunchale. Y sólo tendrá cuatro diputados en el Congreso del Estado y dos federales, ambas mujeres: Sara Rocha, que ganó a la buena y contra todo el aparato priista y del gobernador Carreras, que le jugó en contra, y Bernarda Reyes, que arrebató en la mesa, con la tutela de Cándido Ochoa, la posición al panista Marcelino Rivera.

Mientras Martín se va bien feriado con sueldo de diputado tres años, al personal lo mantienen amenazado con que los van a despedir, hay algunos que aún les deben dos quincenas.

Por su parte, María del Rosario Sánchez Olivares, mejor conocida como Charo, quien ostentaba el cargo de secretaria del PRI, también se hizo de una diputación, sin embargo, dicen los militantes, a ella no la extrañarán, pues en los meses que estuvo en la dirigencia nunca hizo nada por el partido.

Elías Pecina siempre ha soñado con volver por la puerta grande a su partido, sólo que se la dejaron muy chiquita y, de acuerdo con versiones de los propios priistas, el gobernador aguantará las presiones hasta que concluya el plazo estatutario de Martín Juárez como dirigente y mientras eso sucede, Elías se debate entre las faldas de las líderes sindicales en la negociación salarial anual del Gobierno del Estado con los trabajadores.

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