Su cierre de campaña fue como el arranque: el fracaso anticipado de la candidata del PRI a la alcaldía de Soledad, Margarita Hernández Fiscal, sin proyecto de gobierno, sin respaldo ciudadano, sin residir en este municipio y sin conocer sus necesidades, solo fue utilizada por su partido para cumplir con las formas.
La campaña de Margarita no tuvo eco entre los soledenses y anduvo siempre tan perdida que en una conferencia de prensa invitó a votar el 7 de julio, una semana después de que se realizarán los comicios.
Su cierre de campaña no logró siquiera reunir a mil personas en la plaza principal de Soledad, sin entusiasmo y con un mensaje confuso y errático, antes de concluir este acto político los acarreados comenzaron a retirarse por la falta de interés y de empatía con Margarita.
La candidata del PRI que, por segunda vez hace campaña pero con la marca de la derrota, cerró su campaña en un evento denominado “Fiesta por la Paz y el Amor en Soledad”, que pasó desapercibido con una caminata en Zaragoza y Lerdo de Tejada hasta la plaza principal del municipio.
Con este obsoleto discurso de la juventud de la década de los 60 del siglo pasado, Margarita reflejó la derrota en su rostro, lucía cansada e impaciente por terminar el evento e irse a descansar a su residencia de Las Lomas en la capital potosina.
No expuso propuesta alguna sobre cómo conseguir los objetivos de su campaña, sino que solamente se limitó a criticar a los gobiernos de Soledad pese a que éstos han transformado el municipio y mejorado los niveles de vida de la población.
Sus invitados especiales no aportaron nada a su cierre de campaña, al contrario, le restaron votos, como José Luis Romero Calzada “Tekmol”, personaje de mala fama pública, protagonista de innumerables escándalos vergonzantes y actos de corrupción dentro y fuera del Congreso del Estado.
Margarita concluyó su campaña y se fue de Soledad con la certeza de que perderá el próximo domingo.




