• EN OCHO MESES SE MULTIPLICARON POR MIL EL NÚMERO DE INFECTADOS

“Se van a enfermar y se van a morir”, dijo el 15 de julio Mónica Rangel, la principal responsable de la salud de los potosinos en el gobierno estatal presidido por Juan Manuel Carreras López.

Desde entonces, con esos malos presagios de enterradora, la funcionaria acusada de corrupción y desvío de recursos descargó toda la responsabilidad sobre la población.

Auguró que, si los potosinos no se cuidaban, podría presentarse un escenario “catastrófico” (siempre ave de mal agüero) y llegar incluso a que en el estado se presentaran hasta 30 mil contagios.

Esa cifra ya se cumplió y se rebasó.

En ocho meses, SLP multiplicó por mil el número de contagios.

Si en abril los Servicios de Salud reportaron los primeros 32 contagios, al día de hoy, terminada la primera semana de noviembre, son ya 30 mil 090 personas que han contraído el virus.

Esos números dan un promedio mensual de 3 mil 761 casos reportados cada mes, y de 125 por día.

Así, y de acuerdo a la citada Mónica Rangel, la entidad se encuentra ya, a su juicio, en el peor mundo posible, o para limitarnos a sus palabras: “en el peor escenario”.

Fuera de este tipo de servidores públicos ineptos y catastrofistas, la verdad es que la tragedia en las familias potosinas empezó a ocurrir desde ese mes de abril, cuando se reportaron las dos primeras muertes, pues de ahí a la fecha se han acumulado ya 2 mil 373 víctimas.

El caso es que, mientras las autoridades estatales y municipales se lavan las manos en el agua sucia de la pandemia, y culpan a la población de su incapacidad, los contagios y muertes continúan a diario.

Y, hasta el momento, no hay vacuna disponible, ni mayor control de las medidas preventivas, tampoco el necesario cuidado de los habitantes, muchos de los cuales se empeñan en llevar su vida normal.

El virus continuará, entonces, causando enfermedad, muerte, y pobreza.

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