El régimen de Donald Trump informó este viernes que casi 2 mil niños migrantes han sido separados de sus padres sólo en semanas recientes, elevando así el total a aproximadamente 4 mil del año pasado a la fecha.
El Departamento de Seguridad Interna detalló que mil 995 niños fueron separados de mil 940 adultos en la frontera con México entre el 19 de abril y el 31 de mayo. De octubre de 2016 a febrero de 2018 se realizaron mil 800, reportó Reuters. Con las nuevas cifras el total es de casi 4 mil (sin incluir los números de marzo y principios de abril).
El presidente Donald Trump culpó a los demócratas de la política de separar a los menores de edad de sus padres.
Los demócratas forzaron esa ley sobre nuestra nación. La odio, odio ver la separación de padres y niños. Odio que los niños sean llevados a otro lado. Los demócratas tienen que cambiar esa norma, es su disposición.
Reiteró que son los demócratas quienes rehúsan negociar el asunto.
Sin embargo, en los hechos ninguna ley ordena separar a los niños. La ampliación dramática de esa práctica es resultado de la política de cero tolerancia
anunciada por el procurador general, Jeff Sessions, en abril pasado, pero implementada desde hace más de un año, la cual criminaliza a toda familia que sea capturada tratando de ingresar al país y, en algunos casos, a los que se presentan de manera legal ante autoridades fronterizas para solicitar asilo.
A la vez, es el Partido Republicano del presidente, no los demócratas, el que tiene el control de ambas cámaras del Congreso.
Ante una creciente ola de condenas a esa política, incluso por líderes religiosos conservadores que apoyan al mandatario, el régimen de Trump insiste en que sólo está aplicando la ley, y sugirieron que es parte de una misión sagrada.
Ayer, Sessions y la Casa Blanca afirmaron que, en torno de esta política, hacer cumplir la ley es algo bíblico
–el procurador general citó al apóstol Pablo en Romanos 13, donde, según él, ordena que se debe obedecer las leyes del gobierno, porque Dios ha ordenado al gobierno para sus propósitos
.
Durante las pasadas 24 horas ello ha detonado un gran debate teológico, con varios líderes religiosos denunciando el intento de usar la Biblia para justificar la moralidad de una política adversa a mensajes centrales del propio Jesucristo en torno a dar la bienvenida al extranjero, y recordando que sólo esta semana, tanto denominaciones protestantes como los bautistas del sur y la cúpula de la Iglesia católica, condenaron calificaron esa práctica de anticristiana e inmoral.




