Por Fernando Garduza – Contra Réplica

Desde 2013 existen en el Instituto Municipal de Planeación (Implan) estudios, proyectos y un “manual de diseño de ciclopistas”. Tras analizar dichos documentos llaman la atención varias cosas, una de ellas, que ni Himno Nacional ni Venustiano Carranza se encuentran entre las avenidas prioritarias para instalar este tipo de infraestructura de movilidad urbana.

Uno de los documentos, llamado “Ruta Ciclopistas 2013”, establece seis rutas que serían las principales para la construcción de ciclovías en la capital. Este proyecto fue realizado en la administración de Mario García Valdez y estuvo sustentado en estudios de campo realizados por el Implan.

Además, en ese momento se tomó como referencia la ciudad de León, Guanajuato, la cual en ese momento tenía más de 80 kilómetros de Ciclovía. En la actualidad rebasa los 100 kilómetros y cada administración entrante realiza los estudios necesarios para mantener la red y mejorarla.

En el caso de San Luis Potosí, el proyecto plantea seis rutas: la primera de 2.6 kilómetros en Fray Diego de la Magdalena, la segunda de 1.4 kilómetros en avenida Seminario, la tercera de 1.5 kilómetros en Pozos-Santa Rita, la cuarta de 4,5 kilómetros en Morales-Camino a la Presa, la quinta de 27.2 kilómetros UASLP-La Pila, y la sexta de 3.8 kilómetros en Nicolás Zapata. Además, el proyecto incluye un bici-estacionamiento cerrado en el centro.

La ruta más larga conectaría con todas las demás y serviría para resolver una problemática detectada desde ese entonces, que es la carga de usuarios de bicicleta como medio de transporte y no con fines recreativos. El estudio en ese entonces reveló que había trabajadores que iban desde El Saucito hasta la Zona Industrial y tardaban menos en bicicleta que en algún otro medio de transporte.

Este proyecto sí busca resolver problemas y dar alternativas seguras a usuarios de bicicletas más allá de los fines recreativos. Ese fue el motivo por el cual, ni Venustiano Carranza ni Himno Nacional estaban incluidas como prioritarias en dicho proyecto, aunque en el caso de Carranza sí hubo estudios al respecto.

En el Implan también existe un “Manuel de Diseño de Ciclopistas”, documento que consta de 39 páginas y detalla el tipo de ciclopistas que existen, cómo deben ser los cruceros, la señalética, el mobiliario urbano, los bici-estacionamientos, y ejemplos de los diversos diseños de este tipo de movilidad.

En el caso de Venustiano Carranza, según los diversos estudios y por reuniones que desde 2013 personal del Implan mantuvo con colectivos de ciclistas, llegaron a la conclusión de que la mejor opción de ciclovía era pagada al camellón por diversas razones, una de ellas, la seguridad.

Los ciclistas argumentaban que teniendo una ciclovía pegada al camellón serían más visibles para los conductores, habría mejor espacio sobre el camellón para la instalación de señalética, no interferirían con paradas de camiones ni con vueltas a la derecha, y en los dos únicos cruces en los que hay vueltas a la izquierda, se debía instalar la señalética necesaria para la precaución de todos los usuarios.

Otro punto que encontró la gente del Implan es que, con la Ciclovía pegada al camellón, los ciclistas no tendrían problemas por encharcamientos que generalmente se presentan en las banquetas, y con las señales adecuadas se evitarían accidentes con peatones.

Dichos documentos dan un panorama amplio de porqué es necesario que existan ciclovías, dónde son las zonas prioritarias para hacerlas y cuál es la mejor manera de realizarlas; y el problema con la actual administración no es que no los conozcan, o que digan que después de tantos años están desfasados.

El verdadero problema es que ya van por la segunda ciclovía y a la fecha no se conoce un verdadero estudio y un proyecto de movilidad urbana realizado por ellos mismos, en el que quepan las ciclovías sin afectar a los demás. Por ahora parecen solo un capricho de alguien que no tiene ni la menor idea de la ciudad que está gobernando.

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