Las denuncias de Xavier Nava Palacios y al Frente Ciudadano Anticorrupción (FCA) contra la pasada administración capitalina nunca han tenido de fondo una preocupación por el buen manejo de los recursos de los potosinos, sino intereses y ambiciones políticas para tratar de echar tierra a un movimiento popular que se mantiene hoy como la fuerza popular más importante en la capital y el resto del estado: el gallardismo.

A Nava nunca le ha preocupado la honestidad en la administración del dinero público, eso lo han visto todos: sus aumentos de sueldo, los derroches en publicidad, viajes, y cosas superfluas; la opacidad en el manejo del erario; su falta de escrúpulos para hacer negocio desde el municipio que regentea con la renta de autos y ciclovías de presupuestos inflados; y el estar utilizando ahora el dinero de la gente para hacer una campaña política por todo el estado, a fin de promocionarse como posible candidato a gobernador.

En ese propósito de la gubernatura para el 2021, los supuestos malos manejos financieros del gobierno anterior le han servido al actual presidente municipal para tres cosas: disfrazar la corrupción que envuelve su desempeño, darse pretendidos baños de pureza en el sentido de que al denunciar a los funcionarios precedentes él sí es honesto, y promocionarse para la candidatura al gobierno estatal.

El Frente Ciudadano Anticorrupción también está desacreditado en sus denuncias, porque no se trata en realidad de un organismo “ciudadano”, sino de un grupúsculo de políticos navistas con nexos políticos, familiares, y de intereses con el mismo alcalde.

Por algo la autoridad, la Fiscalía General del Estado (FGE), no les ha admitido el papel legítimo de “víctimas”.

De eso se acaba de quejar la segunda síndico del Ayuntamiento, Alicia Nayeli Vázquez Martínez, flanqueada por el desprestigiado secretario del Ayuntamiento, Sebastián Pérez, al lloriquear en el sentido de que sus trámites de denuncias contra la pasada administración municipal no prosperan.

Revelan que la Fiscalía les ha descalificado sus denuncias porque –dicen– no les reconocen a ellos ni al FCA competencia para la presentación de denuncias. Todo esto cuando, aseguran, ambas instancias son “víctimas”.

Y, es cierto, son “vístimas”, pero víctimas políticas a las que hasta el momento no les ha funcionado el intentar tomar la ley para revanchas y ambiciones.

¿Acaso, fuera del Ayuntamiento y del FCA, vemos a los ciudadanos de a pie quejarse, ir a demandar, o a víctimas directas presentar recursos legales contra la administración pasada? No, verdad. Eso demuestra los intereses aviesos que han perseguido siempre con sus denuncias tanto Nava como el FCA.

Por otro lado, sí hay miles de ciudadanos que se quejan y se lamentan, pero del desastre que es la actual administración navista. Otros, muchos, están arrepentidos de haber votado por al actual alcalde.

Imposible que vuelvan a cometer el mismo error.

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