No es el Covid-19 ni la morosidad de usuarios domésticos lo que empeoró la situación financiera del Interapas, como pretende hacerlo notar el alcalde Xavier Nava, sino la férrea negativa del organismo a cobrar más de 220 millones de pesos a los amigos empresarios del edil.
Luego de que el Interapas obtuviera un amparo para evitar que la Comisión Federal de Electricidad cortara la luz a 120 pozos que abastecen parte de la zona metropolitana, el alcalde panista le echó la culpa a “un importante número de usuarios ha dejado de cumplir con las cuotas del agua”, pero no precisó que las deudas de grandes empresas potosinas es mucho mayor que la del total de los usuarios morosos, más aún cuando en más de 100 colonias el servicio es irregular o no reciben una gota de agua.
El edil tampoco mencionó que como presidente de la junta de gobierno del Interapas, no tomó en cuenta la necesidad de ese organismo y buscar alternativas de saneamiento financiero, pero sí optó por gastar 400 millones de pesos en luminarias a sobreprecio.
Nava Palacios tampoco habló de la engorrosa burocracia de las áreas de aclaraciones del Interapas, que dificulta las negociaciones con los usuarios y se niega a reconocer cobros injustificados del servicio, orillándoles a cumplir en tiempo y forma con su obligación ante el organismo.
Y en lugar de cobrarle a las empresas adeudos históricos que suman 220 millones de pesos, incluidas dependencias de gobierno municipales y estatales, Nava Palacios insiste en aplicar una política de represión contra usuarios domésticos que deben comprar pipas de agua para enfrentar la contingencia.




