Está muy claro que Sergio Aguayo Quezada desconoce la realidad potosina, de otra manera no habría dicho en el noticiero de Carmen Aristegui que el alcalde Xavier Nava Palacios “representa un liderazgo alternativo” durante la emergencia por el Covid-19 y frente al presidente López Obrador.

No es la primera vez que Aguayo prefiere la mentira que la verdad, y para quedar bien con la familia Nava Calvillo, se aventó la puntada, sin venir al caso, en la mesa de análisis político de Aristegui de ensalzar a Nava, quien desde el ayuntamiento capitalino solo se ha destacado por la violación reiterada de los derechos humanos, la entrega de millonarias licitaciones a empresarios que financiaron su campaña electoral y el derroche de los recursos de los potosinos en sueldos y en medios de comunicación para que promuevan una falsa imagen de su gestión.

Se suponía que Aguayo era reconocido por su defensa de los derechos humanos, se le consideraba un intelectual liberal pero en los últimos años se ha corrido hacia la ultraderecha.

Desde que AMLO ganó la presidencia Aguayo se quitó la máscara y ahora se esfuerza en apoyar además de Nava, a otros políticos que rayan en el fascismo y con vínculos con el narcotráfico como el gobernador de Chihuahua Javier Corral Jurado.

Que alguien le informe a Aguayo, en el caso de que no esté informado, que Nava sí esta despuntando pero como un violador contumaz y cínico de los derechos humanos, con varias recomendaciones de la CEDH en su contra.

Ahí están los casos flagrantes de violaciones a las garantías constitucionales de la abogada Teresa Carrizales, a mujeres dedicadas al comercio ambulante en la plaza de El Carmen, los grupos indígenas como mazahuas y triquis, y la comunidad gay a la que le tiene repulsa.

Aguayo debe saber que esta oficial del registro civil fue desalojada de su oficina con exceso de violencia policiaca por órdenes directas de Nava, porque no soportó que lo exhibiera a él y al secretario Sebastián Pérez como corruptos al cobrar tarifas más caras que las permitidas.

Que alguien le mande el video del desalojo para ver si aún así sigue poniendo al nieto del doctor Nava como ejemplo nacional ¿de qué?

Un grupo de mujeres que se dedican desde hace muchos años al comercio en la plaza del Carmen, sufrieron represión policiaca en varias ocasiones porque Nava considera que dan un mal aspecto y nunca les ofreció ninguna opción para ganarse la vida, simplemente les echó encima a decenas de policías con tolete.

En la conformación del consejo y dirección municipal de Asuntos Indígenas, Nava hizo lo que le vino en gana y excluyó a las comunidades trique y mazahua asentadas en la capital potosina, los afectados recurrieron a la justicia federal y el alcalde tendrá que reponer la elección del titular de esa oficina.

A la comunidad gay también la ha tratado con la punta del pie, con el apoyo de la policía ha cateado centros nocturnos y golpeado, sobajado a los asistentes, con el pretexto de que hay menores de edad, su ideología derechista han convertido en Nava en un represor de la diversidad sexual.

Nava no es ningún ejemplo nacional y menos en la pandemia, tiene a miles de familias potosinas sin agua y se les llega, es sucia y maloliente, esto es también una violación a los derechos humanos, y quiere ganarse desde ahora el voto repartiendo unas despensas pichurrientas de frijol con gorgojo y alimentos chatarra.

Con toda razón y justicia en la encuesta de Mitofsky de los alcaldes de todo el país Nava quedó en el ¡lugar 75!, casi en el sótano, siete de cada 10 potosinos lo repudia como uno de los peores alcaldes que hemos tenido en la historia.

Es preocupante que Aguayo encubra a Nava por la violación sistemática de los derechos humanos de la población, de los que se atreven a alzar la voz y denunciarlo como corrupto y mentiroso, y se dedique a echarle porras con toda y matraca en uno de los noticieros más respetables del país.

Por lo demás, no debe ser ninguna sorpresa la decepción que causa Aguayo como promotor de Nava para la gubernatura a pesar de que es un represor y corrupto, es amigo íntimo de la familia Nava Calvillo, trató y apoyó al doctor Salvador Nava en la elección de 1991, y no se diga la amistad que comparte con Xavi Nava de Emilio Zebadúa, el autor intelectual de la estafa maestra y ex esposo de Carmen Aristegui.

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