El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, dijo que confiaba en que una alta participación en el referéndum sobre el aborto en Irlanda favorecería a los que buscan un cambio en el que hace dos décadas era uno de los países más conservadores de Europa. Las encuestas sugieren que los votantes irlandeses están dispuestos a anular una de las prohibiciones más estrictas del mundo sobre el aborto. Analistas comentaban que la alta participación, especialmente en ciudades, favorecían al “sí”.

La participación supera al 61 por ciento que votó en un referéndum que respaldo por amplia mayoría el matrimonio homosexual en 2015, si las tendencias informadas a las 1700 GMT continúan, informó la emisora nacional RTE.

Los votantes del país, que una vez fue profundamente católico, responderán a la pregunta de si quieren eliminar una prohibición consagrada en la Constitución por referéndum hace 35 años, y que fue parcialmente modificada en 2013 para permitir sólo casos en los que la vida de la madre estaba en peligro.

Irlanda ha cambiado rápidamente. Legalizó el divorcio por en 1995 por una ajustada mayoría, pero hace tres años se convirtió en el primer país del mundo en aprobar el matrimonio gay por votación popular.

La lucha de décadas en torno al aborto ha generado un encendido debate que ha dividido a partidos políticos, ha relegado a un segundo plano a la otrora poderosa Iglesia y ha sido un test para los gigantes mundiales de Internet sobre cómo gestionan la publicidad en redes sociales durante campañas políticas.

A diferencia de 1983, cuando la religión centraba el debate y el derecho al aborto era un tabú para la mayoría, esta vez la campaña se ha caracterizado por las experiencias personales de las mujeres.

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