Xavier Nava, entre Carreras y Zebadúa
Leonel, desafía la cuna navista
Mario García es adicto al Netflix
El principal problema del navismo actual es que no hay ningún médico en su seno, puro politiquero de quinta en busca de huesos.
Antes que Xavier Nava sus tíos Manuel y Pedro Nava Calvillo ya habían sido candidatos de comparsa a la alcaldía potosina.
El más reciente fue Manuel, cuando el ex rector Mario García fue concebido por Horacio Sánchez Unzueta y otros grupos de poder como un proyecto de gubernatura Región .3 del PRI dinosáurico, con una cómoda escala en la UAM, con un Cabildo facilón, por no decirlo de una manera más fea.
En aquella ocasión para competir por el PRD se apuntó Leonel Serrato, Manuel le cerró el paso por sus influencias con los “Chuchos” de Jesús Ortega, y se agandalló la candidatura para que el orador de Peotillos no se burlara del pendejismo y obesidad de Mario.
El navismo familiar estaba con Mario, el “candidato ciudadano” del PVEM de Manuel Barrera, uno de los orquestadores de la “ecuación corrupta”, y fue adoptado por el PRI para salvar los candados callistas.
Los Valladares impusieron a sus cuadros políticos más avanzados al gabinete de Mario y el proyecto a la gubernatura se cayó de manera estrepitosa. A Mario siempre lo vieron como un pelele, lo mangonearon a su antojo. Lo abandonaron a medio trienio.
En este momento Mario está en su casa viendo Netflix, gozando su pensión de ex rector que anda arriba de los 100 mil pesos al mes y está retirado de la política, si es que alguna vez se creyó el cuento de que sería gobernador.
Algún añejo conflicto no resuelto hay entre el notario por gracia horacista y el Meme, el más bronco de los hijos del doctor Nava.
Meme logró un regidor “pluri” del PRD en el Cabildo de Mario, le sirvió de alfombra como los que tuvo Labastida, para convalidar un sinfín de fechorías.
Es que muerto el doctor Nava, todo se fue al carajo. El legado político del oculista que enfrentó al santismo, se volvió una justificación para mentir y robar al pueblo querido.
Ahora, cualquier pelagatos se dice navista verdadero, sin haber sentido el garrote y pisado el Charco Verde y Lecumberri en una celda compartida con David Alfaro Siqueiros y el líder rielero Demetrio Vallejo. Los “millennials” qué van a saber de historia política.
En el navismo original hay una narrativa de martirologio, los que ahora sacan provecho de la épica son unos vividores.
Las diferencias entre los que estuvieron cerca del doctor Nava hasta su última etapa, no se habían hecho tan evidentes, como en esta disputa por la Presidencia Municipal, en la que el navismo compite dividido y confrontado ante el competitivo Ricardo Gallardo Juárez que ha venido a trastocar el dominio de las élites económicas y políticas al cimentar su fuerza en las clases populares.
Serrato está jalando más adhesiones de los navistas de abajo y de otros sectores, lo que coloca a Xavier en desventaja, al que nunca se le vio figurar y menos destacar en los mítines del doctor Nava como a Serrato, quien tuvo una infancia de pobreza y limitaciones frente las condiciones de privilegio de las que siempre ha gozado el hijo del arquitecto Luis Nava Calvillo.
Serrato y Xavier simulan una relación cordial, lo cierto es que el trato es ríspido, la familia Nava ve como una afrenta que el notario se haya registrado como candidato de Morena, no pudieron impedirlo.
A Xavier lo apoyan los residuos de la currada y panistas de la tercera edad que añoran regresar al gobierno municipal para usarlo como un negocio personal. También lo respaldan grupos de ultraderecha que asomaron la cabeza en la formación del Frente Anticorrupción, mezclados con el PRI, aunque hayan postulado a la sobrina de Yolanda Eugenia González solo para guardar las apariencias. El gobernador Carreras resultó tan perverso como Horacio Sánchez Unzueta.
Tiene además el tutelaje político a distancia de Emilio Zebadúa, de los Galileos, las excrecencias de los Chuchos y de muchos más políticos impresentables, como el ahora ex panista Mario Leal Campos que cuando fue alcalde tuvo el descaro de habilitar a su hermano Benjamín como proveedor de equipo policiaco con un alto sobreprecio.




