-El alcalde capitalino y su padre Luis Nava Calvillo están muy nerviosos porque saldrán a flote sus vínculos con la Estafa Maestra

-Zebadúa tuvo de asesor a Xavier en el gobierno de Chiapas y fue padrino de su boda

Xavier Nava hasta hace algunos años era un desconocido para los potosinos, se mueve en un reducido círculo clasista, muy cerrado, solo caben unos cuantos. Estudió con los jesuitas en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México y una maestría en Inglaterra; admira a la Thatcher y desprecia a los pobres a menos que le sirvan a sus fines.

El alto precio de sus estudios fueron cubiertos con holgura por sus padres Luis Alfonso Nava Calvillo, constructor de gobiernos priistas que alcanzó la gloria y el infierno como funcionario torancista; y Patricia Palacios, durante muchos años fue directiva a sueldo de las Damas Vicentinas y supuesta simpatizante de la rebelión zapatista.

Cuando Xavier regresó a México en plan de elegido, el apellido sirvió de picaporte con figuras de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles le dieron empleo en la Regencia del Distrito Federal y en el Congreso de la Unión, asesoró a diputados federales y conoció a Emilio Zebadúa, doctor por Harvard, ex pareja de Carmen Aristegui y “chamán” de Elba Esther Gordillo, la cacique de los maestros, y luego lo fue de Rosario Robles, con la que maquinó la “estafa maestra”.

De la nada apareció Xavier como diputado federal gallardista, estaba encantado con el “proyecto político democrático” de los Gallardo, ellos le dieron los votos para que venciera el histórico dominio panista en el distrito VI.

Ya sentado en la curul traicionó a Gallardo, se volvió su enemigo y lo venció en las elecciones pasadas, se hizo de la alcaldía de San Luis Potosí con el apoyo de la currada y compró votos y voluntades con el dinero que le dieron los ricos.

Con Zebadúa, ideólogo del Partido Nueva Alianza y cerebro financiero de la “Estafa Maestra” como oficial mayor en las dependencias que ocupó Robles, se esfumaron 7 mil 670 millones de pesos; Xavier trabó desde años atrás una entrañable amistad, una complicidad muy lucrativa, chambas de asesor, bisnes para ayudar al amigo.

En Chiapas, Zebadúa fue secretario general del gobernador Mendiguchía, y se jaló a Xavier como su asesor. Con el ingreso asegurado, el nieto del doctor Nava decidió sentar cabeza y la boda fue oficiada por el obispo teólogo de la liberación, Samuel Ruiz. Compró una plana en Sociales del Pulso para que todos nos enteráramos de sus nupcias y en el banquete los indígenas sirvieron de cocineros, meseros, guaruras y cuida coches, con la bendición del “tatic” Samuel.

Zebadúa fue uno de los padrinos de la boda, lo que Nava oculta para evitar que se conozca su cercanía con uno de los personajes que está en la mira del Presidente López Obrador.

Sin ninguna experiencia en el campo editorial, por mediación de Zebadúa ante la Gordillo,  Xavier fue designado subdirector editorial de la revista “AZ”, de la Fundación de la SNTE; y como su papá también andaba sin plata, se le dio el cargo de coordinador editorial.

Zebadúa traicionó a la Gordillo cuando vio que ya estaba chocheando. Los Nava se regresaron a San Luis Potosí. Iniciaba la campaña a la gubernatura de Fernando Toranzo, Luis Nava le ofreció el apoyo del navismo para vencer al panista Alejandro Zapata, a cambio de la SEDUVOP, y salió multado e inhabilitado. “Ladrón”, dicen que le gritó Toranzo cuando lo corrió por los “moches”, asignaciones directas, y costos inflados de la obra pública. Al final de ese sexenio reapareció al frente del movimiento de víctimas del cura pederasta Eduardo Córdova, el alto clero se sintió agraviado y no le perdonan el desprestigio que le causó a la Diócesis.

Al mismo tiempo que legislaba Xavier tenía despachos corporativos de asesoría múltiple al sector público, con varios socios, hasta que Pablo Valladares ordenó detonar a ocho columnas el escándalo millonario del “Antorcha-Gate”, que a Germán González Martí le costó la chamba de subsecretario carrerista por prevaricato. Nava sudó frío porque estuvo en riesgo la millonaria comisión que le tocó.

Y se puso a las órdenes del gobernador Carreras como gestor de recursos para obras estatales y olvidó sus compromisos con el municipio. Para hacerse de una imagen, creó una fundación para repartir becas a escolares aplicados, financiadas con parte de su sueldo de legislador. Ante la proximidad de los tiempos electorales sus críticas al gallardismo subieron de tono, todo lo que antes alabó, como los programas sociales, se habían vuelto prácticas condenables; y la familia Nava, junto con los Stevens, con el pretexto de la “ecuación corrupta”, fundaron el Frente Anticorrupción, en los hechos su objetivo era combatir al gallardismo y proteger a Carreras.

Para darle sustento a su ambición, Xavier se hizo crítico de la partidocracia y se apuntó como candidato independiente a la alcaldía, luego canceló esta vía por la incapacidad para reunir las firmas, tampoco hizo un gran esfuerzo y encontró cobijo en el PAN, muy pulverizado por la corrupción y disputa por candidaturas; lo apadrinó un grupo de viejos panistas ya muy “quemados”.

Con esa zigzagueante carrera política guiada por el oportunismo, Xavier fue candidato a la alcaldía, representando una mezcla de intereses de una minoría que controla el ayuntamiento para su beneficio propio, empresarios, constructores amafiados como se ve en el apoyo incondicional a la compra de la Sierra de San Miguelito por el Chato López.

Al estallar con más fuerza el escándalo de la estafa maestra, el alcalde Nava se ha mostrado muy nervioso porque pueden salir a flote sus vínculos con Zebadúa y los servicios que le brindó él y su padre Luis Nava Calvillo durante el tiempo que Rosario Robles estuvo en la Sedesol y la Sedatu, se beneficiaron del saqueo de esas dependencias, se echaron a la bolsa varios millones de pesos que están por documentarse por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.

Compartir