En la comunidad de Chapulhuacanito, perteneciente al municipio de Tamazunchale, ocurrió un crimen ambiental; el alcalde Juan Antonio Costa Medina mandó arrancar todos los árboles de la riviera del arroyo Xochititla, según él, para limpiarlo y bajar el caudal del río. Sin embargo, acabó con la vida de 124 árboles en crecimiento que grupos ecologistas se encargaron de plantarlos.
 
Para poder reforestar el área, habitantes de dicha comunidad han pasado los últimos años plantando árboles en las laderas del río Xochititla, y cada vez que plantan uno le colocan un letrero para que no sea talado; pero esto, al alcalde Toño Costa no le interesó.
 
La mañana del 10 de julio, mientras nadie se daba cuenta, envió maquinaria pesada al río a que destruyeran 124 árboles que le estorbaban. Esto con la intención de hacer el cuerpo de agua más grande y bajara el caudal del mismo.
Sin un aviso previo a la población, llegaron maquinas y arrasaron con todo a su paso. El alcalde ignoró los letreros que pusieron los habitantes de Chapulhuacanito que pusieron en los árboles de “No talar”.
 
En redes sociales, tacharon el ecocidio como un acto cruel; “qué bonito se veía y miren ahora como están, ganas de llorar me dio”, señaló una internauta, “¿Por qué se ensañaron con los arbolitos y yo si les digo gente ignorante y hay que volver a repetírselos mil veces”.
 
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