El comercio ambulante en el Centro Histórico otorga privilegios y canonjías a quienes se reportan con los inspectores de Comercio Municipal; más no así con aquellas personas de reciente ingreso que intentan ganarse unos centavos ya que son retirados o bien se les decomisa su mercancía.

En el pasaje Hidalgo hay una cacería criminal en contra de vendedores ambulantes y si no le aportan simple y sencillamente no los dejan trabajar.

Esta situación va más allá, toda vez que existe un fin recaudatorio; a los comerciantes que pretenden vender por vez primera en el primer cuadro del centro de la ciudad se les hace llegar un citatorio impreso para que pasen a pagar a las cajas; si no lo hacen son retirados de forma definitiva.

Sobre el pasaje Hidalgo se detectó que un joven que vendía Guayaberas fue abordado por inspectores municipales y como no le entró a la mordida, le requisaron su mercancía.

Y es que se sabe que este tipo de “impuesto” también cabe para aquellos artistas callejeros, payasos, músicos, semilleros o todo aquel que obtenga un beneficio económico vendiendo algo.

 

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