En los primeros seis meses que han transcurrido del 2019, en San Luis Potosí han ocurrido 20 muertes violentas de mujeres, 12 de esos crímenes han sido catalogados como feminicidios, ante lo que Erika Velázquez, titular del Instituto de la Mujer IMES en SLP, reveló que las ciudades y los estados donde la Secretaría de Gobernación ha decretado la Alerta por Violencia de Género,  las muertes violentas de mujeres se han incrementado, es decir, sirve para dos cosas: para nada y para nada.

Apenas el fin de semana pasado una joven mujer murió degollada en una casa abandonada en la colonia Julián Carrillo, en la capital potosina y por más sorprendente que resulte, ni Erika Velázquez, titular del Instituto de la Mujer; ni Julieta Méndez, titular del Centro de Justicia para Mujeres, ni ninguna otra funcionaria pública ni feminista levantó la voz para exigir justicia y fin a las crueles muertes de las mujeres en San Luis Potosí.

Erika Velázquez lleva casi 4 años vegetando en el Instituto de la Mujer. Su trabajo se limita a realizar cursos de masculinidades que se imparten a las trabajadores del IMES. Cuando una víctima llega a las oficinas de la dependencia les cierran la puerta, sólo hay cabida para el grupo de amigas  “feministas”, nadie más.

Velázquez, víctima de violencia por parte de su pareja sentimental, es de las peores funcionarias del gobierno carrerista. La ineficiente directora ya es incapaz siquiera de abrir bien la boca para responder a los cuestionamientos de reporteros, con voz de anciana busca sacar la vuelta a los interrogatorios sobre la falta de trabajo del IMES.

Tristemente no se vislumbra un fin próximo a la violencia contra las mujeres, por lo pronto, Erika Velázquez ya anunció que seguirá con sus cursitos de masculinidades lo que resta del sexenio en espera de que no la vuelvan a molestar con preguntas incómodas de un trabajo que a todas luces no está haciendo.

 

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