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+ LA DONACIÓN DE RICARDO GALLARDO CARDONA Y EL PRECEDENTE DEL GUACHO BENAVENTE
 
Una cosa es el Peje, y otra los pejesitos. El presidente de la República comenzó su programa de austeridad poniendo el ejemplo: él mismo se descontó el sueldo a solo un 40 por ciento de lo que ganaba el ex presidente Enrique Peña Nieto.
 
Sin embargo, a pesar de esa palpable muestra de congruencia, su batalla por la moderación salarial de los funcionarios públicos enfrenta gran oposición incluso de sus mismos seguidores, como los diputados locales, quienes se aferran con diversas excusas a los indebidos privilegios de que gozan.
 
Igual ocurre con los diputados federales, quienes de una u otra manera han tratado de boicotear esa “honrosa medianía” en la forma de vida de los servidores públicos, pregonado en su momento por Benito Juárez y ahora retomada en serio por Andrés Manuel López Obrador.
 
En ese sentido, es también la opulenta clase de jueces y magistrados la que hoy enseña más el cobre por la falta de solidaridad con la ciudadanía, argumentando cuestiones legalistas para no terminar reconociendo que lo último que quieren es dejar de vivir como ricos en un pueblo de pobres, como dice el mismo AMLO.
 
Pretextos tampoco les han faltado a los diputados locales de MORENA, quienes llegaron codiciosos al puesto, y no han querido renunciar a un solo peso de su sueldo, tampoco a las varias prebendas económica y de bienes con que cuentan de manera dispendiosa.
 
Ellos se irán a disfrutar de su Navidad y Fin de Año con su sueldo de 162 mil pesos mensuales, más 40 mil para “asesores”, tres meses de aguinaldo, fondos de ahorro, seguros médicos, y otros beneficios que ya se han referido en diversos espacios periodísticos.
 
En el caso de los diputados federales, la situación es similar: este 2018 estarán recibiendo un total de 233 mil 755 pesos.
 
De esa cantidad, 46 mil 834 corresponden al aguinaldo, exento de Impuesto Sobre la Rente (ISR); 38 mil 363 son de “atención ciudadana por fin de año”; 28 mil 772 de dieta (sueldo); y 45 mil 786 por “asistencia legislativa”.
 
Pues bien: ¿qué diputados o senadores potosinos de MORENA han renunciado al menos a una parte de esos recursos? Hasta donde se sabe, ninguno. Ellos aplauden a su líder de manera hipócrita mientras se siguen llenando los bolsillos con dinero del erario.
 
El compromiso y la congruencia se muestran en los hechos, no con palabras o demagogia: por eso sobresale la donación que el diputado federal perredista Ricardo Gallardo Cardona hizo en días pasados de los citados 233 mil pesos correspondientes a “aguinaldo, sueldo y apoyo legislativo”. El dinero servirá para una clínica del DIF dedicada a la rehabilitación de niños con discapacidades.
 
Quien está comprometido, no espera que cambie la ley, ni que se le presione, se limita a actuar. Pocos se atreven a dar estas pruebas de generosidad y de compromiso. Antes lo hizo otro diputado del PRD, Eduardo Martínez Benavente, quien mientras fue legislador local también donaba el aguinaldo para organizaciones sociales sin fines de lucro. No importa el partido, ni las trayectorias, mucho menos los discursos o las promesas que los políticos hagan sobre el cambio y la austeridad, sino la palabra cumplida con acciones.
 
El contraste lo dan personajes como Xavier Nava, quien llegó a la presidencia municipal aumentándose el sueldo (quejándose que ganaba más como diputado federal), e intentando incrementarles el agua a los habitantes.
 
Otros más, como el senador morenista Primo Dothé, derrochan en fiestas y bodas suntuarias, pero olvidan su compromiso de austeridad, traicionando al pueblo.
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