El presunto esclarecimiento del asesinato de la dentista Erika no tendrá la virtud de suavizar la presentación del gobernador Juan Manuel Carreras López este martes 6 de noviembre en el Congreso del Estado.

Y no la tendrá porque se trata de una respuesta aislada a múltiples crímenes que se encuentran sin solución, y a hechos violentos que se repiten con preocupante regularidad en el centro mismo de la ciudad.

La muerte de un supuesto asaltante y la captura de varios más este lunes 5 no es algo que pueda dejar satisfecho a nadie, cuando la prevención y la apropiada vigilancia de ese sector debía ser la solución.

Por otro lado, ¿de qué servirá la visita de Carreras al Congreso?

Para informar no, pues cada año solo repite cifras de pretendidos resultados del ataque a la delincuencia; pero lo cierto es que ésta no hace sino aumentar en las mismas narices de las autoridades policiales y de gobierno.

Puede ser factor de lucimiento para diputados como al que le gusta “partir madres” o prestarse a cuestionamientos adocenados y a modo de los pocos diputados del PRI o gobiernistas que aún quedan en el Congreso.

Es decir que podríamos estar de nuevo metidos en un espectáculo mediático, más que en un verdadero evento público que coadyuve a mejorar la seguridad de los potosinos.

Lo deseable sería que esta asamblea legislativa con el gobernador sirviera para integrar una minuta urgente de trabajo con la supervisión permanente de los legisladores locales, y de las organizaciones sociales preocupadas por el tema.

Un acuerdo donde existiera el compromiso de dar seguimiento a los problemas y desafíos que la delincuencia le está planteando desde hace tres años a este gobierno, sin que de esta instancia hayan sido capaz de dar una respuesta a la altura de las circunstancias.

Es increíble que hayan tenido que pasar tres años, decenas de feminicidios, cientos de asesinatos, múltiples desapariciones e infinidad de asaltos para que apenas se haya exigido que el principal responsable de tal desastre dé un informe.

Y eso es posible hoy solo gracias a una histórica composición plural del Congreso, donde los del PRI y sus satélites dejaron de tener mayoría, abriendo la puerta para que ahora se pueda pedir esta rendición de cuentas.

Los tibios intentos de impedir tal acto fueron anulados ante una mayoría de representantes populares que, por fortuna, esta vez no le dieron la espalda a las quejas y necesidades ciudadanas.

Falta ver la seriedad y la congruencia de estos mismos diputados para que la reunión pública con el jefe del Poder Ejecutivo más que un circo de simulación sea el inicio de una agenda que a partir de ahora traiga cortito a Carreras y a su gabinete de seguridad.

Viendo la incompetencia de este gobierno, los diputados estarán en su papel si le exigen al gobernador los cambios de funcionarios que sean necesarios, y el seguimiento puntual para que cumpla con la obligación de brindar seguridad a la población.

Así tenga que comparecer cada mes, el problema de inseguridad lo amerita.

Si no se plantea tal agenda de trabajo y su apropiado seguimiento, estaremos solo ante un teatro de mucho ruido, y de pocos o nulos resultados contra una delincuencia que cada vez se vuelve más temeraria e imparable.

El invitado de honor que tendrá el Congreso ha demostrado en muchos aspectos ser un inútil para resolver los graves problemas de inseguridad, esperemos que su comparecencia no termine en lo mismo.

En tiros al aire.

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