Por Garganta Profunda

Entre los potosinos de la alta sociedad nada se guardan y todo se sabe. Por eso ha llamado la atención en las élites, los verdaderos “Fifís” no impostaciones, la actitud de soberbia y falsa dignidad asumida por el matrimonio Xavier Nava y Nancy Puente desde que están al frente del Ayuntamiento, cuando se conoce el verdadero origen de sus patrimonios y sus puntos oscuros.
Además, hasta hace poco tiempo residían en la CDMX, a San Luis siempre lo han visto como un “rancho bicicletero” que no los merece.

Los padres de ambos, Luis Nava Calvillo y Gustavo Puente Estrada, no solo son consuegros, comparten la vergüenza y el descrédito de que fueron inhabilitados del servicio público por corruptos.

El arquitecto Nava fue cesado e inhabilitado en el gobierno de Toranzo, además su fortuna la fincó gracias a los contratos de obra pública que le dio su cuñado Horacio Sánchez Unzueta cuando fue gobernador sin licitación alguna. Es un fracasado que ha sobrevivido gracias al apellido, si fuera tan digno y honesto por qué trabajó junto con su hijo para Elba Esther Gordillo y Emilio Zebadúa, el de la verdadera “estafa maestra”.

El economista Gustavo Puente, en el sexenio de Fernando Silva Nieto, estuvo al frente de la Promotora del Estado y en el gobierno de Marcelo de los Santos fue inhabilitado por corrupto. Sí, heredó propiedades en el barrio de Tequis, acumula ahora cientos de propiedades, vive del rentismo, no genera empleos, es dueño de una modesta fábrica de uniformes que manejaba su hijo del mismo nombre que ahora despacha en la SEDECO; y está casado con Tatina Torres Rodríguez, del clan Torres Corzo, que también han acumulado su fortuna con el saqueo de las arcas públicas. ¡Qué tanto presumen estos nuevos ricos!

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