Fuentes del Gobierno capitalino aseguran que más de la mitad de los directores analiza su posible renuncia para salvar el pellejo

Apenas se supo que Xavi Nava había perdido la elección interna del Partido Acción Nacional y comenzó tremendo alboroto en el Ayuntamiento de San Luis Potosí y es que la mayoría de los funcionarios, aquellos que siempre se mostraron incondicionales al edil con licencia, ya se hacían con un cargo en Gobierno del Estado para los próximos seis años, cargo que les garantizaría impunidad ante las tantas irregularidades que han comenzado a salir a la luz, sin embargo, se llevaron una sorpresa por demás desagradable cuando vieron que las míseras despensas y el dinerito que invirtieron no tuvo el éxito esperado.

Se podría decir que la administración encabezada por Nava Palacios era el Titanic; lleno de gente fifí y alguna otra de clase baja que se sentía de alcurnia. Muchos de los todavía funcionarios, como a Jack Dawson, la suerte les sonrió y en las elecciones de 2018 se ganaron, de rebote, el boleto para viajar tres años en un barco de lujo.

Xavi Nava se confió y llevó su Titanic por las agua peligrosas del panismo potosino. Sorteó varios icebergs, pero recibió un duro golpe este domingo al querer medirse con Octavio Pedroza quien, con la mano en la cintura, supo ponerlo en su lugar.

La elección interna del PAN fracturó la administración timoneada por el interino Lujambio. Apenas se sintió el golpe, varios funcionarios comenzaron a guardar sus cositas fifís y salieron a toda prisa de sus camarotes, los que no pudieron, están esperando la menor oportunidad, un salvavidas, para saltar del barco antes de que termine de hundirse.

Prueba de la súbita salida de los funcionarios son los recientes nombramientos de Alejandro López López como nuevo titular de la dirección de Ecología del Ayuntamiento y de Julieta de la Serna como titular de la Dirección de Administración y Desarrollo Urbano. Diversos rumores sostienen que otros tantos directores ya también plantearon la necesidad de darse de baja, sin embargo, hay que cuidar las formas y, aunque el agua les esté llegando al cuello, todavía no se pueden ir.

En días pasados, el mago tesorero Rodrigo Portilla ya también demostró su desánimo y sus ganas de abandonar el barco, sin embargo, él, al igual que Sebastián Pérez y Alfredo Lujambio, están atados y tendrán que quedarse hasta el último momento para ver qué pueden rescatar, qué pueden arreglar y cuánto pueden esconder para que la nueva administración no descubra sus fechorías.

 

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