En este mes se desarrollan los procesos internos para que los diferentes partidos políticos seleccionen a todos aquellos que serán sus abanderados con rumbo a la elección del próximo 6 de junio, los candidatos a las 15 gubernaturas, diputados de los congresos locales y alcaldes participan en el mismo.

En casi todos los estados de la república en los que se lleva a cabo este proceso, el termómetro de la efervescencia electoral se encuentra al rojo vivo; acusaciones mutuas, denuncias, escándalos mediáticos y hasta huevazos han sido el tono con que se desarrollan los procesos internos, sobre todo en el partido oficial Morena.

En estados como Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas el partido guinda no ha logrado el tan anhelado acuerdo, y las huestes morenistas mantienen una constante confrontación; lo anterior, sin menoscabo de que tampoco se logró un acuerdo ideal con sus aliados históricos: el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.

El amago constante de sus militantes en los estados es el pan de cada día, por lo que la dirigencia nacional morenista de mediana forma ha podido concretar decisiones que permitan consolidar los acuerdos más convenientes para ese partido.

En Colima, un pequeño grupo de militantes agredió tanto a la virtual candidata de ese partido Índira Vizcaíno Silva, como a su presidente Nacional, Mario Delgado, quienes tuvieron que ser sacados en medio de empujones, insultos y huevazos, propinados por un diminuto grupo que cuestionaba la designación de la virtual candidata Vizcaíno Silva.

En San Luis Potosí, el diputado federal Ricardo Delsol y dirigentes estatales de ese partido continúan descalificando las decisiones de la cúpula nacional, incluso, al extremo de promover sendas impugnaciones para judicializar el proceso interno de selección de candidatos.

En ese estado, se había anunciado por parte de Morena que sería reservado para una mujer y así atender el equilibrio que por ley tienen la obligación de cumplir, es decir, la paridad de género; sin embargo, diputados poco representativos y dirigentes poco visibles en esa entidad han detonado cualquier intento que favorezca la unión, no sólo de las izquierdas, sino también de su propio partido, y todos y cada uno de los “suspirantes” estatales quisiera que los acuerdos se realizaran justo a la medida de sus propias aspiraciones. Dirigentes nacionales ya comentan que en San Luis Potosí a los morenistas no se les da gusto con nada.

Y por si hiciera falta mayor confrontación, trascendió el nombre de la secretaria de Salud del estado, Mónica Rangel, quien, a pesar de no haber renunciado a su cargo como lo pidió de manera expresa el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, hoy su nombre se baraja como posible candidata por el partido guinda a la gubernatura de esa entidad. Y, aunque no se crea, lo de menos es la trayectoria de esa funcionaria, quien siempre ha estado bajo el cobijo de gobiernos priistas o panistas. De ese tamaño está la desesperación.

Parece que el diputado federal Ricardo Gallardo Cardona, virtual candidato de la alianza de los partidos del Trabajo y Verde Ecologista “Juntos haremos historia por San Luis Potosí”, y puntero en las preferencias en aquel estado, colocó a las demás fuerzas políticas en un verdadero brete, llevándolos a extremos de casi hacer lo mismo que el PAN y el PRI, llevarse para sí candidatos priistas o panistas.

Lo que sí es seguro es que, en ese estado, la agenda política ya la marca el diputado y virtual candidato de la alianza “Juntos haremos historia por San Luis Potosí”, El Pollo Ricardo Gallardo Cardona.

 

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