– Ante el desastre de Nava, Horacio suelta a sus tigres de papel

Desde los medios y plumas afines al ex gobernador Horacio Sánchez Unzueta se insiste en atacar al diputado Ricardo Gallardo Cardona.

Enseñan el cobre, pues la verdadera causa de esos ataques es obvia.

Ven al ex alcalde soledense como el único posible rival de peso que acabaría con sus ambiciones de llevar a Xavier Nava a la gubernatura.

Poco o nada les importa a ellos que el nieto de don Salvador Nava Martínez no haya podido con la alcaldía; revelándose, además de inepto, transa.

Tales comentaristas insisten en acusar a Gallardo Cardona por supuestas irregularidades, a pesar de que el hoy legislador federal sufrió un proceso penal injusto y fue declarado inocente desde 2015.

Como todos saben, en esa fecha a Gallardo se le fabricó un expediente en su contra, y no por cuestiones de justicia, sino para sacarlo de la pelea por la gubernatura que al final quedaría en manos del PRI-Sistema, con las nefastas consecuencias que estamos viendo.

Así, esos opinantes se la pasan hablando de supuestas irregularidades, sin explicar cómo ellos se ven más enterados que las mismas autoridades, las cuales no han vuelto a molestar a RGC en cinco años, luego de que estuvo 11 meses en prisión por acusaciones que se revelaron falsas.

Esos horacistas elucubran que a RGC le podría pasar lo mismo que en las pasadas elecciones; es decir, sacarlo de la jugada por manipulaciones de expedientes jurídicos.

Eso quisieran, de eso piden su limosna, pues fuera Gallardo, ellos tendrían otros seis años para seguir depredando no sólo el presupuesto estatal, sino acabando con el patrimonio ecológico de los potosinos, urbanizado la Sierra de San Miguelito.

Tras bambalinas, el ex gobernador Sánchez Unzueta (1994-1997) no ha dejado de intervenir en política.

Desde su sucesor, Fernando Silva Nieto, ha seguido metiendo las manos en la designación del candidato y los gobiernos siguientes; incluyendo el del “panista” Marcelo de los Santos Fraga.

Solo que, ahora, en la sucesión que se encuentra en puerta, está aún más inmiscuido, pues Xavier Nava es su sobrino político.

Si el propio Horacio llegó a la gubernatura no por méritos propios, sino por vía conyugal, al estar casado con la hija de don Salvador Nava, ¿qué de extraño tiene que quiera a su sobrino de gobernador?

Claro, aunque el susodicho sea un inútil, pues lo que necesitan es a alguien manipulable, y si es de la “famiglia”, mejor.

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