Luego de llevar a la quiebra a su empresa Invercorp, arrebatando los ahorros de cerca de mil potosinos, el defraudador Gabriel Salazar Soto intenta sostener su imagen de genio de las finanzas y continúa publicando videos con consejos para ser exitoso, cuando el origen de su efímera fortuna fue el compadrazgo con Mónica Rangel y el engaño.

Optimista, confiado en que su plumaje saldrá limpio del fraude financiero que causó, el auto proclamado “príncipe” de las finanzas ocupa su tiempo libre en editar fragmentos de conferencias brindadas a crédulos públicos que se fueron con la finta de su ostente, como la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción CMIC en la capital, y la Universidad Politécnica.

En su video: “Ser un speaker”, Salazar Soto aparece ante alumnos y maestros de la Universidad Politécnica, brindándoles su “sapiencia financiera”, argumentando que hay que saber hablar para negociar y vender, pero no les menciona cómo su amiga, la secretaria de Salud, Mónica Rangel Martínez metió mano para adjudicarle 22 millones de pesos en contratos sin necesidad del “el arte del convencimiento”.

En su video: “El otro lado de Gabo”, el hombre que prometió a los potosinos un rascacielos como los que hay en Dubai, trata de chantajear emocionalmente a los potosinos mostrando su lado “filantrópico”, presumiendo juguetes baratos y clases de dibujo que a través de su malograda fundación “Crecer” brindó supuestamente a 500 beneficiarios.

Extrañamente, en un autoengaño inducido, el defraudador afirma en ese video que sus beneficiarios perderán sus becas y que el personal de su fundación se quedará sin empleo, pero no menciona que su soberbia y su ignorancia en las finanzas fueron las causantes de su propio fracaso.

No admite su culpabilidad, no admite su auto conversión en un personaje caricaturesco y culpabiliza al Covid-19 como el causante de su debacle, como lo hizo en otro video donde anunció la quiebra de todas sus empresas.

Todo un caso para los estudiosos del ego y la psiquiatría.

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