Enfermeras del Centro Médico Mount Sinai, ayer en Queens, Nueva York. El estado indaga 100 casos de niños con enfermedad ligada al Covid-19.

Epidemiólogo Fauc i contradice a Trump; vacuna, hasta el próximo año, subraya

Washington.— Anthony Fauci, principal autoridad epidemiológica en Estados Unidos, ha dominado el arte de oponerse al presidente Donald Trump, contradecirlo y corregirlo de una forma casi imperceptible y aprovechándose de la autoridad moral ganada a pulso entre la opinión pública a base de datos, información veraz, claridad y base científica. Este martes, durante una audiencia en el Senado, su diagnóstico de la situación, su opinión sobre los siguientes pasos y su augurio hacia el futuro no podían ser más claros: seguir como hasta ahora, empujando el regreso a la normalidad sin resolver elementos de base, llevará a “consecuencias serias” en forma de rebrotes, contagios y muerte.

Trump lleva semanas pregonando que “el remedio no puede ser peor que la enfermedad”, alegando que la pandemia coronavírica no puede frenar el crecimiento económico. Fauci le respondió que su remedio (reabrir cuanto antes el país) es mucho peor que la enfermedad (literal): una crisis sanitaria que ya se ha llevado más de 80 mil vidas estadounidenses y apunta a llegar a más de 137 mil muertos en los próximos dos meses y medio.

“Si ustedes creen que tenemos [el virus] bajo control, no lo tenemos”, sentenció Fauci ante los senadores desde el despacho de su casa, recluido en una cuarentena autoimpuesta por haber estado en contacto con los funcionarios de la Casa Blanca —y el círculo cercano de Trump— que dieron positivo la semana pasada.

Las alertas del epidemiólogo son severas y contundentes: la situación no es lo suficientemente buena como para reabrir Estados Unidos a toda prisa y sin cumplir los requisitos establecidos por los expertos. Básicamente porque, en caso de una reapertura “prematura”, las consecuencias serán muy “serias”. “Hay un riesgo real que desencadene un brote que no sea posible controlar”, dijo a los gobernadores y autoridades locales que emiten permisos de reapertura y regreso a la normalidad, muchos de ellos siguiendo el empuje e interés que emana de la Casa Blanca. “No sólo llevará a sufrimiento y muertes que podrían ser evitadas, sino que incluso podría tirarte para atrás en el camino hacia la recuperación económica”, advirtió.

Por ahora, la única receta es la mitigación con acciones de distancia social y recomendaciones de hábitos higiénicos: si se relajan sin motivo aparecerán más casos. Y, sin la preparación suficiente, los estados verán cómo lo que sólo podrían ser repuntes de contagios se pueden convertir rápidamente en rebrotes de coronavirus. La posibilidad de una segunda ola en otoño es “totalmente concebible”, según Fauci, por lo que un incremento de la capacidad de hacer test y contar con el equipamiento necesario es fundamental.

Fauci, quien confesó que es muy probable que la cifra de muertos real sea mucho mayor a la reportada —especialmente por aquellas víctimas que mueren lejos de los centros hospitalarios sin haberse realizado prueba de Covid-19—, reconoció también que la tasa de mortalidad en EU es “inaceptable”.

Sobre la vacuna, Fauci advirtió que seguramente no estará disponible hasta el año que viene. Según sus cálculos, los primeros grandes ensayos clínicos no llegarán hasta otoño o principios de invierno, e incluso alertó: “No hay garantía que la vacuna vaya a ser realmente efectiva”, advirtió Fauci, a pesar de mostrarse “cautelosamente optimista” con los avances médicos.

En Los Ángeles, las autoridades prevén que las órdenes de quedarse en casa se prolongarán en el condado tres meses, mientras que los demócratas presentaron en la Cámara de Representantes un plan por 3 billones de dólares para enfrentar los daños por la pandemia.

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