Ni la pandemia del Covid-19 ni las impugnaciones que vendrán por las irregularidades, fueron suficientes para que el alcalde Xavier Nava Palacios decidiera suspender la licitación de las 50 mil luminarias por más de 395 millones de pesos, nunca se hizo público el diagnóstico del alumbrado y se pactó de antemano al ganador como en el viejo reino de los moches.

Las críticas le valieron sorbete e ignoró a sus aliados políticos que le piden gobierne con inteligencia, sentido social y las manos limpias, que no caiga en lo que se supone combatió, la corrupción y la impunidad; tendrán algún temor de pagar los daños de este trienio en las urnas del próximo año.

En estos tiempos difíciles por los que atravesamos se esperaba una muestra fehaciente de que se ganó la alcaldía para gobernar la ciudad con eficacia y honradez, como se prometió al electorado y no salir con un negocio millonario para los amigos y padrinos utilizando recursos públicos, a este tipo de práctica la politóloga Denise Dresser la bautizó como “capitalismo de cuates”.

El diputado y dirigente de Movimiento Ciudadano, Eugenio Govea, le planteó a Nava que en lugar de comprar esas lámparas destine el millonario monto para atender las necesidades de la población por los estragos del coronavirus; y dará parte a la Auditoría Superior del Estado para que revise el procedimiento, ya descalificado por diversas empresas.

El chanchullo es burdo, no se ha disipado la sospecha de que las luminarias son de la marca Phillips y están caducas, provienen de una licitación cancelada por el ayuntamiento de Zapopan; sus características técnicas son idénticas a las establecidas en la convocatoria lanzada por el gobierno navista y el fallo está previsto para este próximo martes.

El dirigente panista Juan Francisco Aguilar también le pidió que cancelara la licitación y destinara los recursos para salud; antes, la fracción de regidores, en una sesión de Cabildo, en un tono inusual, crispante, le exigió transparencia e informes de todas las licitaciones, la respuesta fue el rostro endurecido de Nava y su equipo mirrey.

La relación política con el PAN está rota, ya habrá otros partidos como México Nuevo, PRI o Morena que le presten su registro para contender como candidato externo a la gubernatura, lo seguirán los del negocio de las luminarias hasta el fin del mundo, ahí estarán con él Fernando Pérez Espinosa y Carlos Torres Rodríguez, para seguir ganando concursos sin una sola gota de sudor.

La licitación tan no se cancela que Nava la incluyó en su programa de reactivación económica para tratar así de restarle fundamento a los reclamos de proveedores y partidos políticos, revestirla de legalidad y nobleza, cuando es todo lo contrario.

Panavi, con su nueva fachada, TrafficLight de México, ya tiene en la bolsa el fallo, todo fue un montaje a cargo del tesorero Rodrigo Portilla Díaz, cuando le avisaban que más empresas se habían inscrito se carcajeaba en su oficina sin pudor, “ya tenemos a Phillips”. La burla del funcionario se puede volver una mueca, no debe olvidar que algunos de sus antecesores han tenido que enfrentar la justicia e inhabilitaciones, la deshonra.

La oferta de esa empresa por más de 395 millones de pesos será la ganadora. Por más que esta administración navista se lave las manos y se ponga gel antibacterial el virus de la corrupción andará pululando en el ambiente, el plan es que el negocio se extienda con otro contrato el siguiente trienio, en el hipotético caso de que el director de Desarrollo Social, Óscar Valle Portilla, se presente y gane como la segunda parte de “rompiendo el silencio”.

 

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