-No se descarta manifestaciones de parte de personal federal de salud durante la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ante la complacencia de los propios sindicatos, clínicas del IMSS y del ISSSTE ponen en riesgo a su personal y a derechohabientes pues continúa la escasez de medicamentos y equipo básico para evitar posibles contagios como guantes y cubrebocas. Además, los obligan a usar el mismo cubrebocas por varios días.

Trabajadores de la salud del gobierno federal alzaron la voz y en la víspera de su visita a la capital potosina exigieron a presidente Andrés Manuel López Obrador deje de frenar los recursos federales para el sector salud y ordene a las delegaciones del IMSS e ISSTE responsabilidad y seriedad ante la contingencia de influenza y coronavirus que se vive actualmente.

Un trabajador del hospital 1 de la calle Nicolás Zapata relató que no hay aislamiento adecuado para derechohabientes que ingresan a urgencias con síntomas de influenza o Covid-19, “para el IMSS el asilamiento significa correr la cortina mugrienta de hule que hay entre cada una de las camas urgencias, no hay cubrebocas y los que nos dan son del grosor de una hoja de cebolla y quieren que los usemos por varios días”, denunció.

Aseguró que el hospital les hace firmar un vale por cada cubrebocas que dan para protegerse legalmente en caso de que se contagien, pero lo que no explica el vale es que deben usarlo hasta por semanas porque no se los reemplazan.  “El gobierno federal no se está tomando en serio las medidas de precaución que deben tomarse entre el personal para aislar sin que pongan en riesgo su propia salud a pacientes con síntomas sospechosos, ni siquiera jabón en lo lavaderos, es una completa vergüenza que el gobierno no se tome en serio esta situación, pero a la prensa le mienten y dicen que están preparados”.

En el hospital de Zapata se atienden la mayoría de los partos y a los adultos mayores, quienes son más vulnerables a un contagio de influenza, Covid-19 o incluso neumonía, sin embargo, ni las autoridades del IMSS ni el sindicato hacen algo por brindarle al inmueble la eficiencia sanitaria que se requiere.

En el hospital Pedro Bárcena Hiriart, del ISSSTE, un paciente con síntomas de influenza tardó tres días para que le tomaran la prueba. Cada día asistió desde las 5 de la mañana para ser atendido y cinco horas después, cuando le tocaba el turno, las enfermeras le decían que no había pruebas, que se presentará al día siguiente.

En esas prolongadas esperas se percató de la suciedad de la clínica, de que la mayoría del personal de urgencias no utiliza cubrebocas y que atienden de manera directa a pacientes como él, que llego con fiebre y dificultad para respirar. “Al tercer día me hicieron la prueba y me mandaron a mi casa mientras esperaban los resultados, sin ninguna recomendación para evitar posible contagio con mi familia y sin medicamentos porque, aunque me dieron receta, en la farmacia no tenían”, se lamentó.

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