La que como ha cambiando, es la diputada Beatriz Benavente, ahora plurinominal por el Pri, ya que, como Oficial Mayor de la pasada legislatura, considerada la “peor y más corrupta de la historia” fue verdaderamente cuestionada por sus descarados encubrimientos ante claros actos de abuso y corrupción de los diputados.

Ahora ya como diputada, “Betty” por estrategia trata de lavar sus culpas y mantiene una actitud crítica y dura, contra lo que antes simplemente solapó. Resulta que nos enteramos que los actuales diputados se despacharon con la cuchara grande y gastaron 400 mil pesos para nuevas laptops. Resulta que la única que se opuso fue ella y dijo que en el Congreso “no existe transparencia, ni eficiencia”. Pero fue más allá al señalar que “esos equipos deben quedar inventariados, con un oficio de resguardo firmado por el diputado o diputada y si ese equipo no llega a aparecer en el proceso de entrega-recepción, su costo debe descontarse al legislador respectivo.

Sin embargo, cuando ella fue Oficial del Congreso, el diputado perredista Sergio Desfassiux, cada dos meses metía una factura de una empresa fantasma de nombre Grupo Gahe de San Luis, donde simulaba adquirir un equipo de cómputo. Resulta que se acabó la legislatura y las supuestas computadoras nunca aparecieron. Beatriz Benavente se hizo de la vista gorda. Hoy existe una denuncia en la Auditoría Superior del Estado en contra de ambos personajes por un presunto fraude.

También como Oficial Mayor puso un sinfín de trabas y obstáculos para entregar información pública que por ley debía ser proporcionada. No cabe duda, que hoy intenta mostrar otro rostro muy diferente y critica lo que ella en su momento hacía.

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