Personal médico del Hospital General del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) trabaja bajo protesta porque laboran en condiciones que ponen “en riesgo a nuestros pacientes”, como en el área de terapia intensiva, donde se pueden contagiar unos a otros, advirtieron.

El pasado 11 de noviembre un grupo de representantes viajó a la Ciudad de México para entregar en las oficinas centrales un escrito complementario de otro fechado el 8 de octubre de este año, dirigidos ambos al director general del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez Pineda.

En el documento más reciente, médicos de base sostienen que la crisis en el nosocomio “se ha agudizado” en 2019, luego de que durante años “hemos informado sobre las precarias condiciones en las que laboramos…, lo que ocasiona un riesgo importante tanto para los derechohabientes como para el personal médico”.

En referencia a la estructura física, señalan que “en todas sus áreas e instalaciones” las condiciones del Hospital General se tornan críticas, “al no cumplir con la Norma Oficial Mexicana NOM-016-SSA3-2012, que establece las características mínimas de infraestructura y equipamiento de hospitales y consultorios de atención médica”.

El mismo día que entregaron el oficio, los médicos colocaron una manta a la entrada del sanatorio ubicado en la calle Carlos Diez Gutiérrez, en la cual se lee: “Los médicos de este hospital estamos laborando bajo protesta, por las inadecuadas instalaciones y la escasez de material y equipo médico, que pone en riesgo a nuestros pacientes (sic)”.

En entrevista, médicos de base que solicitaron el anonimato por temor a represalias de los “nuevos” directivos de la clínica, sostienen que se requiere la urgente renovación integral del nosocomio o la construcción de un nuevo.

Precisaron que la directora, Rebeca Hernández Jiménez; la subdirectora administrativa, Karen Alejandra Chávez Cossío, y la jefa de recursos humanos, emprendieron una campaña de hostigamiento y persecución contra el personal médico desde el día que colocaron la manta.

Expusieron también que en ese nosocomio 108 médicos y unas 270 enfermeras atienden a 300 mil derechohabientes de todo el Estado, que en las condiciones actuales el hospital es obsoleto y anticiparon que “será un caos” con el traslado de las oficinas centrales de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de la Ciudad de México a San Luis Potosí.

Se estima que los derechohabientes de la SCT son unas siete mil familias en la Ciudad de México, con un promedio de cuatro integrantes cada una, lo que sumarían 28 mil. Recordaron que, además, se sumará el personal de confianza del Gobierno Federal de la dependencia porque a partir de este diciembre dejarán de recibir la prestación de servicio médico privado.

De las clínicas de Soledad de Graciano Sánchez, de la capital y del interior de todo el estado reciben pacientes “todos los días, como si este fuera un hospital de alta especialidad”.

Este jueves se reunirán con el sindicato “para tomar decisiones”, porque no han recibido respuesta a su oficio dirigido al director general y en reunión que sostuvieron este martes con Gabino Morales Mendoza, delegado de los Programas Integrales del Gobierno Federal, este sólo se comprometió a “investigar”.

 

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